|
|
|
El respondedor de emergencia siempre debe movilizarse acompañado. Jamás se le deberá enviar, dejar o requerir solo ni siquiera en un simulacro.
Una vez que el equipo llega al punto de reunión (en caso de una brigada de respuesta inicial) o a su centro de inicio de operaciones, cada individuo se equipará y, si las condiciones lo exigen así, se dirigirá al puesto de mando siempre acompañado por lo menos de otro elemento. Uno de los integrantes del equipo, que organizará los aspectos de seguridad (listado de elementos, revisión de hojas de seguridad, revisión de herramienta y equipo, bitácora del evento, etc.), será el último en salir al punto operativo, junto con el o los últimos compañeros que se equiparon. Sobre él recae la responsabilidad de que nadie se retrase en forma individual.
Al entrar al lugar del incidente (zonas tibia y caliente) el equipo deberá trabajar en parejas, en el caso de grupos pares, y siempre habrá una y sólo una tercia en el caso de grupos impares. El grupo terciado se vigilará con especial atención desde fuera, ya que cuenta con un riesgo mayor a perder de vista a alguno de sus integrantes.
Al usar trajes encapsulados, el par o tercia de respuesta deberá ir tomado de las manos, por extraño que pueda lucir. Es terriblemente fácil perder de vista a quien avanza a nuestro lado y no darnos cuenta que se ha desmayado, caído, quedado plasmado o simplemente atrasado en el avance. El contacto físico garantiza el exacto conocimiento de dónde está nuestra responsabilidad: la vida de nuestro compañero.
Además, SIEMPRE deberá haber un grupo de relevo-respaldo fuera de acción listo para suplir o auxiliar al grupo de entrada inicial. Si dos entraron, dos esperan; si diez entraron, diez esperan. Este grupo además debe ser un espejo perfecto del inicial: Si unos entraron con 10 scbas, el grupo respaldo DEBE tener 10 scbas listos y ya debidamente colocados. Si hay 5 trajes encapsulados dentro, fuera debe haber otros 5 con su respectivo brigadista enfundado en él y listo para subir el cierre.
NADIE VA SOLO, Y UNO NO ENTRA SI NO TIENE UN REFLEJO DE SÍ MISMO EN EL GRUPO DE RELEVO-RESPALDO.
Primero nosotros, después el incidente. Si no, ni unos ni otros.
Saludos, comenten.
|
|
7:15 h - Se solicita a un equipo de tres personas limpiar el interior de un sistema de almacenamiento de determinado metal en polvo, manejado a granel. Dicho metal es fluidizado por nitrógeno, ya que cuando hace contacto con el oxígeno se genera un riesgo de explosión. 7:25 h - El equipo se cerciora que el sistema está vacío, y se abren las escotillas superiores e inferiores para comenzar a trabajar. Este grupo cuenta con experiencia en las instalaciones, pero no conocen con certeza las características físicas y químicas del metal almacenado. 7:32 h - Entra una persona (B1) al sistema para comenzar a limpiar la parte baja del sistema de almacén. El volumen del lugar es de 40 m3. 7:36 h - El compañero (B2) que está de guardia en la entrada del sistema escucha un golpe en el interior, se asoma y ve a B1 tirado inconsciente. Se alarma y piensa que su compañero sufrió un desmayo por alguna razón ajena a las circunstancias de acción, ya que llevaba varios minutos dentro laborando. 7:37 h - B2 entra al sistema, mientras el tercer integrante del equipo (B3) se queda de guardia y habla para que se aproximen otras dos personas (C1 y C2) por si se requiere ayuda. El personal de enfermería y los jefes del proceso llegarán a las 8:30 h. 7:39 h - B2 cae inconsciente, a 1.5 metros de la entrada. B3 trata de sacarlo estirándose sin entrar por completo, pero sale ayudado por C1 y C2 al sentir que se ahogaba. Éstos últimos piensan qué se requiere hacer y deciden no entrar por haber "algo" tóxico en el lugar. B3 presenta vómito y mareo severo. Al ver el estado de su compañero suponen que B1 y B2 pueden incluso haber muerto. 7:42 h - Un jefe de área (E1) ajeno a este proceso llega temprano a laborar, y al darse cuenta se presenta en el lugar del incidente. C1 y C2 le han comentado los hechos y él les aclara que no existe material tóxico en el sistema, sino que la presencia de nitrógeno genera un ambiente donde no hay oxígeno disponible. Han pasado 6 minutos desde que B1 cayó inconsciente y 3 para B2. Se aclara que es posible entrar con equipos de respiración autónomos (SCBA), pero eso llevará unos minutos más. 7:43 h - E1 toma una manguera de las empleadas para aire comprimido, de unos 3 metros de largo, y entra mientras C1 regresa con los SCBA. Haciendo un extraordinario ejercicio de control de respiración a través de la manguera, saca a B2, vuelve al registro de entrada para respirar, como quien se encontraba bajo el agua, toma aire, y vuelve con B1, a quien tiene que cargar y traer sin respirar a lo largo de 5 metros. Llega con él, lo pasa por el registro cuando ya más personas lo esperábamos. B3 sufrió solamente principio de asfixia, su recuperación no requirió más que atención médica preventiva. B2 y B1 lamentablemente requirieron atención médica intensiva. El primero de ellos se recuperó de manera casi total, pero B1 quedó con daño cerebral de consideración. El tiempo requerido para usar el SCBA en la situación tal y como sucedió habría llevado el diagnóstico a tintes fatales, pero la acción llevada a cabo pudo haber desembocado en tres bajas si algo hubiera salido mal. Este es un ejemplo de los casos en los que no sabemos si la acción heroica debe aplaudirse o sancionarse. Evidentemente la causa raíz está muy por encima de esta polémica, pero de este suceso emergió la necesidad de crear nuestro grupo de respuesta, generar procedimientos de acción ante contingencias y capacitar mejor al personal.
|
|
Si antes vimos que es impráctico y problemático neutralizar un derrame de ácido con agua, entonces debemos conocer el material más adecuado y sus cantidades para contener una contingencia con algún ácido. Uno de los ácidos más empleados en la industria en general es el ácido sulfúrico (H2SO4), de alto potencial corrosivo y con un calor de solución sumamente elevado al mezclarse con agua. Este puede ser neutralizado con diversos compuestos básicos, como sosa cáustica, hidróxido de calcio, carbonato de calcio, hidróxido de amonio y carbonato de sodio. Al presentarse un derrame, la cantidad de base que se debe añadir al ácido para neutralizarlo se puede leer en la siguiente gráfica (mostrada en inglés por presentarse tal cual se obtuvo en la referencia). 
La gráfica es presentada en Lime: Handling, Application and Storage in treatment processes, Fig. 1. (Arlington, National Lime Association, Bulletin 213, Sixth Edition, 1990). Cabe mencionar que cuando el ácido salpica o empapa la piel de una persona, el daño es inevitable y la acción correctiva correspondiente debe ser lavar con abundante agua (15 minutos o más). Se debe evitar caer en la tentación de usar soluciones diluidas de base para bañar a la persona, ya que la reacción de neutralización ocurrirá sobre piel lastimada y las sales producto de la reacción ácido-base se formarán en las capas interiores de piel, generando altos riesgos de infección y serios problemas para la descontaminación. Incluso la neutralización conlleva calores de reacción que deben tomarse en cuenta.
|
|
Frecuentemente escuchamos la expresión "tóxico" cuando nos refieren a un material peligroso. Incluso algunos insecticidas o solventes de uso casero tienen el atrevimiento de incluir en sus etiquetas la advertencia: Producto Ligeramente Tóxico. Como si esa afirmación permitiera conocer el nivel de confianza que se puede mantener respecto a dicho producto. La palabra tóxico puede invariablemente sustituirse por la de veneno. Ese es el significado de la toxicidad, y a continuación veremos el porqué de esta equivalencia y cómo se puede cuantificar: En las especificaciones de cualquier sustancia química se debe establecer cualquiera de los siguientes parámetros, según corresponda: LC50 ó LD50. Estos parámetros representan la cantidad de material que provoca efectos letales en el 50% de la población expuesta. El primero de ellos, LC, representa la Concentración Letal, y se emplea para expresar la toxicidad en gases, mientras que LD representa la dosis letal, y es referida para líquidos y sólidos. Para determinar estos valores, los investigadores emplean animales de prueba en un ambiente controlado y van dosificándoles una cantidad determinada de la sustancia. Cuando se confirma que ha muerto el 50% de la población muestra a causa de la dosis o concentración de la sustancia, se establece ese nivel como el valor LC o LD. Los valores de estos parámetros por lo general se expresan en partes por millón (ppm) o bien por miligramos por cada metro cúbico (mg/m3). Así que de hoy en adelante estos valores no representan un misterio para quien lea las especificaciones de algún producto químico. Son la base para entender los límites de peligro potencial de muerte.
|
|
- Sí pero No - En el caso de un ácido concentrado, cuyo pH ronde cerca de valores de 0.0, la posibilidad de diluír un derrame con agua para neutralizar el efecto corrosivo se vuelve totalmente impráctica, si no imposible. Recordemos que el pH representa la concentración de hidrógenos o hidróxidos (iones) en la solución, y que su valor respeta una escala logarítmica. Esto es, cada valor de pH de 7 a 0 lleva una proporción de multiplicación por 10, lo mismo que la ruta de 7 a 14. Por lo tanto, si tenemos un derrame de un litro de ácido con un pH de 0 y sólo quisiéramos emplear agua para neutralizar, tendríamos que usar 10 litros para que el pH cambiara a 1; si queremos llevarlo a pH 2, entonces tenemos que utilizar 100 litros de agua. Si lo que buscamos es una neutralización verdadera, es decir, llevar a cerca de pH 6 por ejemplo, tendríamos que utilizar 1,000,000 litros de agua para ese litro de ácido derramado. Como se puede ver, sí es posible pero es totalmente impráctico suponer que con agua se puede poner bajo control un derrame de ácido. Además, el líquido resultante de la dilución debe considerarse un residuo a controlar. La forma adecuada de atacar un derrame de ácido es a través de una neutralización con un producto de características alcalinas. El producto específico depende del ácido a emplear y debe realizarse bajo estrictas medidas de seguridad y control, ya que se tratará de una reacción química importante y por lo general se realiza al aire libre. En otro momento se describirá cómo manejar esta situación.
|
|
El Monóxido de Carbono (CO) es un gas procedente de alguna combustión incompleta (un vehículo mal afinado, un incendio con deficiencia de oxígeno en su atmósfera, etc.) que se considera tóxico para el organismo. En sí no se le considera altamente venenoso más que cuando está por encima de 100 ppm en el ambiente. En valores inferiores, la toxicidad se presenta debido a una exposición crónica. Los síntomas de la exposición crónica, que es el problema más común con este gas, son parecidos a la gripe: dolor de cabeza, náuseas, mareos, confusión e irritabilidad. En el caso de la exposición a niveles altos provocará dolores en el pecho, vómito, problemas para respirar, daño cerebral e inclusive la muerte. Cuando se le encuentra en concentraciones elevadas (1000 ppm o más) se le debe considerar como un gas explosivo, ya que como producto incompleto de la combustión, mantiene un potencial remanente de respuesta a fuentes de calor o flama. En ocasiones, las personas expuestas a concentraciones bajas de CO pueden no presentar síntomas, pero se debe considerar que la manifestación del envenenamiento con este compuesto puede hacerse notar hasta 24 ó 48 horas después de la exposición. En edificios con sistemas de calderas o calefacción a base de gas es posible encontrar casos de envenenamiento colectivo cuando se tiene una mala combustión. En plantas industriales puede existir este fenómeno también; de igual manera en el hogar cuando se deja el vehículo encendido dentro de un garage o cuando la secadora o el calentador de agua a base de gas están en lugares con poca ventilación puede presentarse casos de intoxicación por CO. Además del envenenamiento potencial, jamás debe descartarse la posibilidad de una atmósfera explosiva en el lugar. A qué llega todo esto? a que cualquier equipo de respuesta inmediata debe llevar equipo de respiración autónoma al atender casos de envenenamiento colectivo y al encarar cualquier situación de déficit de oxígeno (por desplazamiento o combustión). En casa, asegurar que cualquier área donde se lleve a cabo una combustión (estufa, calentador de agua, secadora, coche, cortadora de césped, sierra de cadena, calentadores de gas, etc.) cuente con la ventilación adecuada para desplazar al aire libre los gases de combustión.
|
|
- TODOS - Los materiales peligrosos en ocasiones no se presentan como fórmulas industriales, sino como inocentes y publicitados productos de limpieza y similares que están inclusive en casa: Los limpiadores a base de cloro contienen hipoclorito de sodio, que resulta ser un agente muy peligroso cuando se le libera en grandes cantidades. En dosis pequeñas puede provocar severos trastornos a la salud. Los productos que se venden para destapar cañerías por lo general están formulados a base de sosa, un compuesto altamente corrosivo que en cantidades muy pequeñas puede llegar a ser letal. El alcohol etílico es un líquido inflamable, lo cual quiere decir que a baja temperatura es capaz de iniciar una flama. La gasolina, diesel, queroseno y otros combustibles derivados del petróleo tan comunes en el auto, la cortadora de césped, la moto, lámparas de jardín, etc., son materia dispuesta para generar un caos con fuego de alta temperatura, además de ser tóxicos al ingerirse y posibles carcinógenos al ser absorbidos por la piel. Las pinturas y solventes contienen ingredientes inflamables, además de contener bases solventes de posible riesgo carcinógeno. En todo momento se les considera tóxicos al ser ingeridos, y peligrosos al inhalarse. Los aerosoles son botes sujetos a una alta presión interna y habitualmente su contenido es inflamable, por lo que resulta trascendente conocer los riesgos de someterlos por accidente a un calentamiento. Los ácidos empleados para limpieza de baños, son compuestos altamente corrosivos, tóxicos y muy reactivos cuando se les combina. Los cosméticos contenidos en un bolso femenino son una combinación de material inflamable y ligeramente tóxico. Los insecticidas se describen solos. El más inocente de ellos sigue siendo material tóxico. Aunque este espacio será regido por cuestiones a gran escala, o de tipo industrial, con frecuencia se buscará incluir datos de precaución, recomendaciones o acciones remediales ante los productos encontrados frecuentemente en casa. Verdad que no es un tema ajeno? A qué altura del nivel del suelo tenemos estos productos? Sabes que algunos de ellos no deben estar cerca de otros dependiendo de sus características? Tomaremos a su tiempo el espacio adecuado para hablar de estos pequeños riesgos caseros. Saludos!
|
|
Aunque existen definiciones precisas respecto a lo que es un Material Peligroso según normas internacionales, todo equipo de respuesta a contingencias debe saber que las características de peligro las define muchas veces el tipo evento, las dimensiones de éste, y el desconocimiento de las características del material al que se hará frente. En un momento determinado, cualquier material será considerado peligroso hasta que demuestre lo contrario. Cabe recordar que si puedes oler o sentir el material, ya es tarde para tí. Con frecuencia referiremos al lector a la regla 111: Primero uno, luego uno, y por último uno. Sólo así se salvan vidas: conservando la propia intacta. Bienvenidos!
|
|
|