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El doctor Gregor Harper se encamino al restaurante que había a dos cuadras del hospital donde trabajaba como neurólogo, solo tenía quince minutos de descanso, muy poco tiempo como para ir a comer a casa. Aunque de todas formas no iría, su esposa Donna últimamente al igual que él, tenía mucho trabajo, era una de las mas reconocidas arquitectas, la verdad era que ella era un verdadero genio. Su hija Kata, al principio se enfadaba con ellos por no poder dedicarle mas tiempo, pero desde que cumplió los trece y de eso ya hace dos años, no le gusta que se metieran en sus asuntos, se había vuelto una adolescente problemática... Gregor miro el menú, pidió un pescado horneado, un plato de ensalada mixta y una copa de vino. Acababa de llegar al hospital cuando se le acerco su colega y amigo de infancia, Alexandru Vilar, parecía algo agitado.
-¿Pero que te pasa?-preguntó Gregor observando a su amigo con detenimiento.
Alexandru miró a Gregor, este era un hombre de cuarenta y cinco años, alto, esbelto y fuerte, de rasgos sumamente finos, trigueño, ojos negros y cabellos lacios de el mismo color.
-Te a llegado un nuevo paciente...
-¿En donde esta?-preguntó Gregor con su tono profesional.
Alexandru lo dirigió hasta la habitación de su nuevo paciente...
-Aquí tienes sus datos-comentó Alexandru pasándole los papeles.
-Astrid Bruckner, quince años, huérfana desde los dos años...-comenzó a leer Gregor.
-La encontraron en coma, abandonada en un bosque... al parecer se escapo de el orfanato, ya les avisamos.
-Pobrecita-comento con tristeza Gregor al entrar en la habitación.
Se acerco a la cama en donde se encontraba Astrid, le dio mucha pena ver a aquella criatura en aquel estado de abandono... estaba sumamente pálida y delgada, sus labios estaban blancos y con grietas, su cabello, largo y negro, caía dócilmente por la almohada, su cara y brazos estaban rasguñados.
-Por cuanto habrá tenido que pasar-pensó tristemente.
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Meses después... -Kata, quiero hablar muy seriamente contigo-comento Gregor un viernes en la noche. -¿Qué pasa?-preguntó con desinterés mientras acababa su cena. -Este mes tus notas esta mas bajas y me habías prometido que subirían... Kata lo miró detenidamente con sus ojos verde azulados, parecía estar pensando una buena respuesta. -Lo intente, pero no se me da... -Talvez si estudiaras mas en lugar de andar de compras con tus amigas, sería otra historia-comentó Donna levantándose de la mesa para ir a descansar, en los últimos días apenas había dormido. -Tengo quince años se supone que tengo que tener una buena vida social. -Eso no es una excusa-cortó Gregor. Su hija era un tormento, desde hace dos años era su cruz... sacaba malas calificaciones, se metía en líos en la escuela y también a veces con la policía. Tenía que admitir que tenía una hija hermosa, de grandes ojos, de finos rasgos, cara redonda, labios rojos y cabello rizado y rubio... era la viva imagen de su madre, lo que las diferenciaba era que Kata era mas baja en estatura, mas joven y que tenía un lunar debajo del ojo izquierdo. Pero su deslumbrante belleza no era una excusa para sus bajas calificaciones. -Espero que el próximo mes tus notas estén mas altas o implementare un castigo-aviso Gregor muy serio. -¿Qué clase de castigo?-pregunto, nerviosa Kata. -No saldrás de casa, que no sea exclusivamente para ir a la escuela y a tus clases de baile... y siempre saldrás en compañía de un guardaespaldas, ¿comprendiste? -¿Tu no permitirías eso? ¿verdad mamá?-pregunto asustada Kata. -Prefiero gastar mi dinero en un guardaespaldas que evite que te metas en problemas que en sacarte de estos... ¿sabes cuanto dinero hemos dado tu padre y yo en multas de la escuela, multas a la policía y tu tarjeta de crédito?... Es verdad que tenemos una muy buena condición económica pero con tus irresponsabilidades nos quedaremos en la ruina-contesto cortante Donna mientras se alejaba del comedor. -Ya sabes... así que espero que desde ahora empieces a estudiar.... tengo una idea.... esta semana te vigilare para que te pongas a estudiar, después de clases de recogeré y te llevare al hospital, así podré mantenerte vigilada. -No estas hablando en serio ¿verdad?. -Claro que estoy hablando en serio... ¿Qué creías? ¿Qué tu madre y yo íbamos a tolerar tu irresponsabilidades? Pues no jovencita. -¡Esto no es justo! -No me levantes la voz. -¡Eres el peor de los padre!-exclamo Kata antes de salir corriendo en dirección a su alcoba. Después de clases Kata se dirigía a un restaurante con un grupo de amigos, cuando apareció su padre en su caro automóvil ultimo modelo, si en algo le gustaba gastar a su padre era en autos, era una de las pocas cosas que tenían en común... aunque la ultima vez que la dejo conducir se estrello y termino un mes en el hospital. Todo por una estúpida e inofensiva carrera de carros, claro que no era legal y que a escondidas de sus padres había remodelado el auto... ya podía usar nitrógeno, pero era una ventaja, iba a ser mas rápido... pero no era para que le suspendieran el permiso, los adultos eran tan aburridos, no entendían nada de lo que es la vida de una adolescente. -Vine por ti-fue el saludo de su padre. -¿Quién es este tío?-pregunto Robert, su amigo intimo. -El es Gregor Harper, mi padre-respondió con molestia. -¿Nos vamos?, tengo una cirugía en quince minutos-comento mirando su reloj también caro. Kata no respondió solo se dirigió al carro y se acomodo con disgusto en su asiento. Y desde allí lo fulmino con la mirada, de verdad que lo detestaba. -Me esperas aquí en recepción, ¿entendido?. -Si. -Si ¿qué? -Que me quedare aquí acompañada por amargadas enfermeras e internos que no han tenido un buen orgasmo en meses. -Eres imposible-comento su padre antes de irse. Kata saco de su mochila su ipop y se concentró en su música metálica. Se aburrió a los pocos minutos y decidió dar un vistazo al lugar, con su música explotándole los oídos se vistió de doctora y se puso a investigar que clase de personas componían aquel hospital. Se encontró con doctores amargados, feos, dulces, idiotas, pervertidos y algunos apuestos que la dejaron sin aliento. -No te había visto antes, ¿eres nueva?-pregunto el doctor Black. -Si, hoy es mi primer día. -Te ves muy joven para ser doctora. -Siempre me lo dicen, es de familia parecemos mas jóvenes de lo que somos-mintió. -Me alegra de que empiecen a contratar a mujeres tan guapas-sonrió con picardía, mientras se la comía con la mirada. Kata sentía que esa mirada la quemaba. Lo observo detenidamente, era alto, fuerte, de ojos ardientes color café, pelo rebelde y negro... todo un bombón.
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-¿Y como te llamas, belleza? -Soy la doctora Freman, Ilusie Freman. ¿Y tu eres? -Sean Black, soy cardiólogo. Uno de los mejores. -La humildad parece sobrarte. -Soy sincero, Il. -Tengo pacientes que atender, nos vemos luego... tal vez podamos salir un día de estos. -Seria muy divertido, ¿me das tu numero? Claro que se lo dio y no lo dudo, ella seria para el la sexy doctora de ojos de paraíso y cuerpo de sirena. La vio alejarse, caminaba como si fuera bailando en el aire, como si viviera en su propio mundo y eso lo atraía, pues el quería formar parte de ese mundo y su objetivo era tenerla en menos de una semana desnuda en su cama. Kata converso con varios internos y enfermeros, algunos le coquetearon pero ninguno le movió el tapete como el doctor Black, Sean Black, el solo nombrar su nombre la estremecía y era la primera vez que le pasaba. Entraba a las habitaciones y hacia conversación con los pacientes uno de ellos hasta le pido que le hiciera un cantito. -Señor Caller, tengo cosas que hacer pero estoy segura que con su atractivo una de nuestras internas de dará mas que eso-mintió para safarse de aquel horrible espécimen. -Me lo debes preciosa. -Se equivoca, no le debo nada... adiós. Que espantoso paciente, ella lo mandaría al departamento de psiquiatría. Caminaba despreocupada hasta que vio a su padre, por suerte el no la vio, rápidamente se escondió en la primera habitación. Y hay frente a ella estaba una joven como de su edad viendo la televisión. -Eh... venido a ver como esta hoy. La joven la miro con sus par de poderosas pupilas grises, Kata sintió que la traspasaba, ¿de verdad estaba enferma?. -Usted no es doctora, vallase entes de que la vea uno de verdad. -¿Cómo demonios lo supiste?. -Una doctora no anda con un ipop con música metálica. -¿Puedes oírla? -Tengo buen oído. -Soy Kata.... Kata Harper. -¿Eres familia del doctor Harper?. -Si, soy su hija, su única hija-comento con desdén. -Es mi doctor. Soy Astrid. -Mucho gusto. -Yo en tu lugar correría para que el no se de cuenta de lo que has estado haciendo. -Sabes... tienes mucha razón. Y se lanzo de carrera, dejo la bata y lo demás tirado en los pasillos y de puro milagro llego antes que su padre.
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 soy una chica simpatica y alegre, no soy de muchas reglas, me encanta escribir , dibujar y leer... soy de mente abierta y acepto todo lo q la vida nos enseña, mas busco todo lo imposible y sueño lo mas q puedo. amo el anime y las peliculas de horro, y la musica me anima, me revive.
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solo una pequeña mentira
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