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BIENVENIDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! [January 22, 2007] CAPÍTULO1: EL COMIENZO [February 5, 2007] CAPÍTULO 2: NUEVO LIBRO [February 5, 2007] CAPÍTULO 3: ¿CUAL ES EL RELATO QUE HAY COLGADO? O [February 6, 2007] CAPÍTULO 4: WHO AM I? [February 6, 2007] CAPÍTULO 5: EXTRA, EXTRA!!! [February 19, 2007] CAPÍTULO 6: PREMIERE [February 19, 2007] CAPÍTULO 7: PREDICANDO EN EL DESIERTO [March 1, 2007] CAPÍTULO 8: FELIO VUELVE A LA PATRIA CHICA [March 2, 2007] CAPÍTULO 9: ECOS DE SILENCIO [June 7, 2007]
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Si has leido alguna de mis obras, o bien te gustan el humor, el terror, el género fantástico, y los libros en general (y los míos en particular) ¡ESTE ES TU BLOGGGGGGGGGGGGGGGGGGG!  A CONTINUACIÓN, y sólo para que esto salga en el mayor número de búsquedas posible, añadiré las dos palabras mágicas: Sexo y Gratis.
Si acabas de leer esto como resultado de una lasciva (y como ahabrás comprobado, frustrada) incursión en internet en busca de algo de porno con que sacudirte la sardina (quien esté libre de pecado que tire la primera piedra), lo siento mucho amiguet@. Por el contrario, si lo que buscas son historias, desde lo hilarantemente absurdo hasta lo más macabro o aterrador, creo que ya vas encaminado. Si son temáticas originales, transgresoras, inconoclastas,o cualquier otro cultismo que se te ocurra aplicar,creo que deberías echar un vistazo. en cualquier caso: willkommen, wellcome, bienvenido - -Extractos de textos y otras obras.
- -Relatos inéditos GRATIS de temática diversa
- -información sobre el autor
- -Respuesta a preguntas
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"Los comienzos son duros" -Alguien muy sabio- Bueno, que mejor forma de explicar todo que este artículo-entrevista que escribí para la revista "Agenda Joven", editada por la diputación de Córdoba. ESTO LO EXPLICA TODO !!!!!!!!!! "...Comienzos. Lo que motivó el comienzo, este es un punto que no siempre es fácil de aclarar. En mi caso supongo que existía latente una cierta facilidad o preferencia por las letras conjuntamente con un ambiente familiar que incitaba a la lectura. En la adolescencia seguí el tan común impulso de escribir una novela. El aislamiento de la realidad combinado con la sobredosis de hormonas característicos de esta etapa siempre generan comportamientos impredecibles. Pasado este periplo, en el que imbuido por Tolkien y Lovecraft intenté recrear mi propio mundo al que evadirme de la realidad, vino la época universitaria. La Universidad representa un gran cambio, un cambio en el modo de aprender y un cambio en el modo de ser enseñado, pues se pasa a una masificación en la que el estudiante ve diluida su identidad entre centenares de compañeros, quedando relegado a ser un mero oyente, un expediente perdido en el entramado burocrático de secretaría. A esto debemos añadir la libertad de horarios y la tensión de las primeras y devastadoras épocas de exámenes, y tenemos, por fin, el verdadero comienzo. Supongo que, alienado y presionado como me sentía, traté de volver a entrar en contacto con esa parte de mí que un sistema educativo que te obliga a escoger entre adquirir una serie de conocimientos científicos especializados o ganar siempre en las partidas de Trivial Pursuit (generándose siempre el consabido comentario: ¡Bah, es que este es de letras!) me había hecho olvidar. Fue entonces cuando comencé a colaborar con un programa de una emisora independiente de Las Palmas de Gran Canaria, en una sección epistolar semanal de humor absurdo titulada “Cartas desde la Yonbainada”. Todo el mundo tiene un pasado. Respecto a esta primera novela que me han editado, recuerdo un día en el que paseaba con un amigo por el campus el cual me felicitó por un artículo que había aparecido en la gaceta acerca de un Santa Klaus un tanto pervertido e iconoclasta. Sorprendido le comuniqué que había errado al atribuirme la autoría, a la vez que recordaba que, a mí, eso de escribir, no se me daba nada mal. Y en la siguiente y estresante época de exámenes mis manos comenzaron a garabatear en los rincones de los apuntes, en las hojas en sucio, hasta que quedó terminado el primer relato que dio pie a esta novela. Esto fue el desencadenante de un efecto cascada, dado que, cuando uno escribe, quiere que le lean, si no, sientes que estas derrochando el tiempo. Es como hablarle a las paredes. La buena y reconfortante acogida por parte de mi círculo de lectores saciaba, sin que yo me diera cuenta, mi sed de reconocimiento, atenuando el peso de los suspensos que se iban acumulando a mis espaldas. Tras esto, de mi pilot fluyeron historias de terror en profusión, supongo que reflejo de mi estado anímico en ese momento. Pero fue clave la aparición de un mentor, de un amigo que generosamente me prestó su atención y me enseñó dos cosas fundamentales en este mundo, a reconocer los propios errores y corregirlos, y a confiar en mí mismo. Semejante figura no es sino José Manuel Ballesteros, una de las perlas de nuestra cultura cuya luz creadora, por oscuros motivos, y debido a una franqueza y sinceridad que nada casan con la mentalidad advenediza de lo políticamente correcto que predomina en estos ambientes intelectualoides de capillas y padrinos, ha intentado ocultar el sistema establecido, no logrando sin embargo otra cosa que enturbiarla, tapándola con el fino paño de la mediocridad circundante, a pesar de lo cual, aunque menos intensa, sigue alumbrando la vida de mucha gente, entre ellas la mía. Animado por él, comencé a mandar mi cada vez más extenso ciclo de “Historias que no contaría a mi madre” a concursos y editoriales. Por supuesto, no me comí un colín. Pero estaba determinado a no dejarme vencer fácilmente. Por primera vez en mucho tiempo sentía que entre mis manos se hallaba algo que realmente merecía la pena. Mi determinación se vio reforzada cuando, en una biografía de Tolkien, leí que él publicó su novela a los 20 años de haberla escrito, cuando estaba a punto de jubilarse. En ese momento me di cuenta de que Tenía toda la vida por delante para conseguir mi meta. Durante un periodo de cuatro años, si no recuerdo mal, de silencios y rechazos, y tras el paréntesis existencial que supone una beca Erasmus, un Rafael Robles recién aterrizado en la tierra que lo vio nacer decidió aplicar una nueva estrategia: El orden alfabético inverso. Tomé por lo tanto la última de las editoriales del listado, Zócalo, mandé mi manuscrito, y ¡Albricias!, a los dos meses recibí una inesperada llamada del editor interesándose en aquel humilde escrito. Pero no penséis que este fue el final feliz. Por el contrario tan sólo supuso el comienzo de un año de trabajo adicional, correcciones interminables y gestiones varias. Y por supuesto, olvidémonos del dinero, la fama y las grouppies. A veces pienso que debía haberme dedicado al Rock’n’Roll. La realidad es que los editores que apuestan por autores noveles sin ningún respaldo, arriesgan mucho, en un país en el que el índice de lectores es de los más bajos de Europa, la cultura uno de los bienes más caros, y los sueldos uno de los más escasos. Estos adalides de la cultura, al menos en el caso de la Editorial Zócalo, logran combinar precios asequibles (ninguna de sus novedades pasa de los 9 euros) con calidad tanto literaria como en la edición en sí, y una distribución a nivel nacional aceptable, dependiendo de la zona y de las ganas de vender de los libreros. ¿Dónde radica el truco? En que el autor llega a descubrir en su propia persona que el amor al arte existe, e, incluso, a veces te hace perder dinero. Pero bueno, supongo que querréis saber que diantres escribe este tipo que tanto se queja. Pues bien, en estas historias que no contaría a mi madre, he intentado a la vez algo tan contradictorio como rendir homenaje a mis influencias, tanto literarias como fílmicas y musicales, en gran partes provinentes de la literatura fantástica, y aproximarme a la más cotidiana de las realidades. Nada más sencillo, pues la realidad a veces necesita ser maquillada por la ficción para poder suavizarla, relativizando así los hechos de los que somos parte implicada como miembros de esta sociedad. He querido también reflejar esa faceta suya en la que los hechos, bien sea por la ignorancia humana, por el azar o por una oportuna combinación de ambos, se retuerce hasta rozar lo surrealista, haciéndonos emitir la consabida sentencia:”La realidad siempre supera la ficción”. Semejante intento de plasmar lo absurdo de lo cotidiano no podía llevarse a cabo sino en tono de sátira, con toda la carga crítica que dicho género conlleva. Ha representado por lo tanto para mí un canto a la libertad creativa, una gamberrada contra los convencionalismos tanto sociales como literarios y un acto de diversión rayano en la catarsis, cuyos efectos espero que sean transmisibles a aquellos que se atrevan a adentrarse entre sus páginas. Bueno o malo, acertado o erróneo, eso tan sólo vosotros y el tiempo podréis decidirlo."
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"Aníbal, yo no me monto en un avión" - M.A. Barracus- Bueno, ni que decir tiene que esto es una buena noticia. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡TENGO NUEVO LIBROOO!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MAIKELLLLL!!!!!!!!!!!!!!!! Para entender la segunda exclamación deberíais ver el testimonio de Michael Jackson en la hora chanante. Frikadas aparte, sí amigos, por fin. Se trata de una recopilación de relatos de terror, "CUATRO CAMINOS HACIA EL HADES". Si hubiera alguien interesado lo podrá encontrar en la página web de la editorial, www.lulu.com dado que dicha editorial tan sólo vende por internet. Súbanse al carro del progreso, que el tren ha llegado a la selva. Para encontrarlo tan sólo tenéis que buscarlo en el menú de la derecha, clicando en "más categorías", y luego en "terror ". 
Aquí está la portada, mírala qué bonica. También podéis poner mi nombre o el de la novela en el buscador de la parte superior de la página, y ya está. O también poniendo esta dirección en vuestro navegador : books.lulu.com/content/622141 ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ESPERO QUE LO DISFRUTÉIS!!!!!!!!!!!
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"El gordo es un genio. hizo un compact disc con el consolador de su madre."
- Jay, acerca de "Silent Bob"-
COMO PODRÉIS OBSERVAR, SI MIRÁIS EN EL APARTADO DE ARCHIVOS DEL BLOG, HAY UN RELATO DISPONIBLE PARA LIBRE DESCARGA. ES UN RELATO INÉDITO. Es este un relato de mi etapa dadá, inédito tanto por lo innovador de su estilo como porque más de un colectivo podría incitar a la población a que me hicieran un traje de Brea y plumas. Inspirado en un comentario de mi madre acerca de la evaluación del nivel de líbido de una viuda postmenopáusica y en parte en una leyenda vecinal sobre las dimensiones de un órgano, y no precisamente de iglesia, a la cual también se hizo alusión en la novela "Historias que no contaría a mi madre (Zócalo, 2006) al hablar del vecino retrasado de Felio, Mariano. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidenciaHUELGA DECIR QUE ME HALLO EN POSESIÓN DE LOS DERECHOS DE AUTOR, Y DE LOS HUMANOS TAMBIÉN, PERO ESOS VENÍAN DE SERIE. ADEMÁS LE HE PAGADO A UN HECHICERO VUDÚ PARA QUE PROTEJA ESTE MATERIAL CON MAGIA NEGRA, ASÍ QUE AL QUE LO INTENTE VENDER O PUBLICAR SIN EL CONSENTIMIENTE DEO MUÁ, SE LE CAERÁN LAS OREJAS. AL QUE LO COPIE ENVÍE A UN CONCURSO DE RELATOS, YA NI TE CUENTO Espero vuestros comentarios y críticas, siempre que sean constructivas. EN PRÓXIMOS EPISODIOS....- Premier de "La sonrisa del buda", la nueva novela en la que me hallo inmerso.
- Currículum literario
- artículos escritos para revistas...
- lo que se me vaya ocurriendo...
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"Estoy fathal de lo mío, estoy fathal. Estoy fathal de lo mío, estoy muy mal."
-El Payaso de la hora chanante-
PARA LOS MUY CURIOSOS AQUÍ SE DETALLAN TODOS LOS DATOS DE MI CURRÍCULUM LITERARIO De Febrero a Mayo del 1996 colaboré con el programa de radio “la uña mágica”, de la emisora canaria independiente Radio Tiniguada, en el espacio “historias de la Yonbainada”, en el que cada semana se leía un relato que de humor de mi autoría. 1999 Dos colaboraciones en el programa de literatura espacio blanco, de la emisora de radio Canal 11, en las que leí dos relatos de terror de mi autoría. En 2005 Zócalo editorial publicó la novela "historias que no contaría a mi madre, en la que se narran las aventuras y desventuras de un grupo de excéntricos personajes que se ven envueltos en las más increíbles situaciones. Actualmente, y vendidos alrededor de 600 ejemplares (Editorial modesta, autor modesto, distribución pésima, publicidad -7, contactos/enchufes log de pi, ¡no está nada mal!!!!!, comienza mi andadura en las editoriales virtuales con "Cuatro caminos hacia el Hades" (actualmente disponible en lulú.com) narración de terror de corte postmoderno con algun toque lovercraftiano, que espero tengáis el gusto de hojear, o scrollear si del formato electrónico se tratase. Nacido en Córdoba en 1977, licenciado en ciancias ambientales, y con una gran vocación literaria, estas son las dos obras que he publicado de momento.
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"Hay que acabar con el hambre y con la pobreza en el mundo. Cómete a un pobre." -Seguramente, un capitalista neoliberal, seguramente.- Bueno, otra perla, la entrevista que se publicó en el periódico Córdoba con motivo de la presentación del libro. Por cierto, en vista de que la insigne editorial, "antes conocida como Zócalo", Onagro, no sé si mi s editores lo hicieron en honor de Prince (¡Wow!), que ya puestos podrían haberle puesto editorial "Purple Rain", que es un nombre que, además, mola,como decía, en vista de que mi editorial tiene algunos problemillas de distribución en algunos puntos de la geografía española (como por ejemplo con los cerdos de FNAC, que si tu libro no supera los 20 euros de precio o no eres famoso no lo, sirven, perosinacritudoyesinacritud), os he recopilado un listado de librerías que los sirven por correo, sin moveros de casa: www.libreriarayuela.com www.agapea.com Bueno, y a continuación os dejo con la entrevista ENTREVISTARafael Robles López ESCRITOR : "Todo el mundo tiene mil historias que no contaría ni a su madre" 10/03/2005 ALEJANDRO G. CUBEIRO  Homenaje El libro describe rincones de la ciudad. Foto:FRANCISCO GONZALEZ LUGAR DE NACIMIENTO CORDOBA. EDAD 27 AÑOS. ESTUDIOS LICENCIADO EN CIENCIAS AMBIENTALES. INFLUENCIAS EN SU LIBRO SE DEJA VER EL SELLO LITERARIO DE AUTORES COMO H. P. LOVECRAFT Y CLIVE BARKER Y TERRY PRATCHETT, ENTRE OTROS. Rafael Robles aporta en su primer libro publicado, Historias que no contaría a mi madre (Zócalo Ediciones), una frescura en la utilización del misterio, lo fantástico y la sátira. Córdoba le ha servido de marco para las aventuras de Felio y sus amigos. -Este libro está ambientado en Córdoba, ¿éste es su aspecto más destacado? -Este libro es muy cordobés porque todas las historias transcurren aquí y en lugares muy genuinos sobre los que una persona que viniera a Córdoba y no la conociera mucho no podría captar. Tiene un poco de homenaje y reflejo de la ciudad. En segundo lugar tiene mucho humor con una mezcla de géneros. Cuando lo escribí pretendía divertirme con él. -¿Qué importancia tiene Felio, el protagonista, en la trama? -Felio es un antihéroe en esta historia satírica. Aunque es muy excéntrico y tienen muchas peculiaridades, pero en el fondo es una persona normal y corriente que a veces se fascina de lo absurdo que puede llegar a ser la realidad que le rodea. Hoy podría ser lo que se denomina friqui , una persona que le gusta la contracultura y que no corresponde con el standard de la sociedad cordobesa. -Sin embargo, tiene a su lado más subprotagonistas. -Tiene a su alrededor un grupo de personajes que son característicos entre los que se hayan compañeros de universidad, vecinos, familiares. De hecho, en algunas de las partes del libro hay hasta siete protagonistas. -¿Es posible que todas estas historias desemboquen en una segunda parte? -Sí, tengo notas e ideas y sería una pena que se desperdiciaran, pero por el momento quiero ver cuál es la acogida de éste, porque tampoco tengo mucho tiempo para asentarme. Pero la segunda parte del libro está en mi cabeza y creo que lo haré. Lo mismo me pasó con éste, historias que se me iban ocurriendo y yo las fui escribiendo sin pretensión de llegar a nada. Un amigo escritor cordobés, José Manuel Ballesteros, me animó a lanzarme y tuve la suerte de que la editorial Zócalo se interesara por él. -¿Cuál es la relación entre el título del libro y las historias que cuenta? -La mayoría de las historias son aquéllas que a todos, cuando hemos sido jóvenes, nos ha sucedido como con una doble vida, la que hemos contado en casa el domingo por la mañana y la que ha sucedido el fin de semana. Creo que todo el mundo tiene mil historias que no contaría ni a su madre.
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"Era comienzo de curso. Podía parecer un comienzo de curso cualquiera, y lo era en sus formas, pero algo flotaba en el aire, una leve y extraña sensación de tensión, inusual en una pequeña ciudad como Córdoba. Era algo que se palpaba, y aunque nadie hablaba de ello, todo el mundo sabía a lo que era debido; era el tipo de cosas que se conocen pero que se prefiere ignorar. Todo el mundo estaba consternado por las numerosas desapariciones y los tres asesinatos que habían acontecido en el último mes. Quizás no fuera relevante en una gran ciudad, como Nueva York, o incluso Madrid, pero en Córdoba sobrepasaba la "cuota" de misterio que esta población podía soportar. Pero yo no me daría cuenta del significado de estos hechos hasta más tarde."
-Comienzo de "Historias que no contaría a mi madre"-
Bueno, pues lo prometido es deuda, os ofrezco en la sección de archivos de descarga las 15 primeras páginas de lo que sería mi próxima novela, que aún estoy escribiendo. Se titula "La sonrisa del Buda" Espero vuestros comentarios  I
Ella no dejaba de arreglarse el pelo, y él miraba atento sus ojos. Todos los signos eran, o al menos eso le parecía a él, propicios. Para colmo de los augurios, sobre el denso humo del pub se elevaba una tonada que incitaba a “toma que dale”, o algo así, con lo que, recordando al instructor de Cobra-Kai, que tan mal se lo hiciera pasar al pobre Karate Kid, cuando marcaba el ritmo a sus alumnos para que pegaran puñetazos al aire, y cual soldado de caballería en Balaklava, se lanzó contra el frente que formaba la sensual curva de los labios de ella. Emulando a Neo en sus mejores momentos esquivando balas, Jenara inclinó hacia atrás su estilizado tronco como una cobra que se yergue ante el peligro, retrayendo el mentón hasta que sus cervicales quedaron marcadas como bolas de acero bajo la piel. —¿A dónde vas tú! —por el tono, la exclamación poseía en sí misma tintes de sorpresa, diversión, amenaza, y algo de declaración de la renta simplificada, aunque este último matiz era algo impreciso y difícil de detectar. —No —arguyó Jonás—, es que te estaba haciendo una despedida húngara —tremenda cara de póker por parte de la contertulia—, que se hace así. ¡Qué sí, de verdad! Mira, te explico. Los húngaros ven la vida como un todo, y un nada al mismo tiempo, entonces, cuando se despiden, el que se va se debe abalanzar hacia el remanente como si tuviera la intención de besarle en los labios, pero en realidad es una metáfora que significa que le desea que su futuro avance rápido para que vuelvan a verse pronto. A pesar de los decibelios, a su aclaración siguió un silencio de planta rodadora, de esos tensos y expectantes que se dan en la calle principal del pueblo cuando el sheriff se bate en duelo con el villano de turno. Algo de armónica de “La muerte tenía un precio” también hubo, para qué negarlo. La verdad es que Jonás tenía una compleja vida interior. Tras una breve despedida con sonrisa se dio la vuelta y se sumergió de nuevo entre la gente. Lo había hecho otra vez, ya tenía una más para la colección, otra muesca en el revólver, otro gran hito en su carrera como “encantador de cobras”. Había que dejar que los acontecimientos siguieran su curso, pero no le gustaban los capítulos sin cerrar, así que redactó lo que, en su jerigonza, daba en llamar un SMS siberiano, «porque en Siberia hace tanto frío que para cortar con una tía lo hacen por SMS, a ver quién tiene cojones de cruzar la calle para ir a su casa», solía explicar. “Querida Jenara, me alegró mucho verte, pero me duele la ingle ergo sum. Llámame para tomar un té con pastas. Agur” Y se quedó tan pancho. Analizándolo desde una óptica externa podía parecer una filosofía triste y autocomplaciente, pero la vida le había ido enseñando que, en una ciudad en la que el sexo opuesto era tan hermético a la hora de entablar relaciones que uno llegaba a pensar que el ser humano se reproducía por esporas, el único método para perpetuar la especie era el de ensayo-error, aunque en los últimos meses se había convertido en error-error.
II Era otro día más de reparto. Los avatares del fin de semana habían desaparecido disueltos en la ácida cotidianeidad de aquel lunes. Se montó en el Vespino y arrancó. Avanzó por la ciudad dejando una estela de olor a pepperoni a su paso. Otra vez le había tocado la loca. Ahora había pedido una cuatro quesos con pepperoni y piña. Maldita ninfomaníaca. Cada vez que su marido se marchaba de montería, tocaba la misma historia. Cualquier día confundirían al pobre señor con un ciervo y sería a él a quien le pegaran el tiro. Y lo peor es que la señora estaba de muy buen ver, y él llevaba tanto tiempo de sequía afectiva que estaba empezando a tomar conciencia de que en su entrepierna tan sólo había un espacio vacío y liso, como si fuera una muñeca Nancy. Llegó al portal. Aparcó la moto. Subió y subió peldaño tras peldaño hasta llegar a la fatídica puerta. ¡Ding dong! —Su pizza cuatro quesos. Tras la hoja se había materializado la propietaria del inmueble con una bata semitransparente que más que dejar adivinar te cogía por la orejas y te obligaba a contemplar sus imponentes senos y la ausencia de ropa interior que imperaba en su atuendo. Tras posar su mirada un instante, Jonás se puso a mirar al suelo mientras la fámula esgrimía una sonrisa. —Pasa adentro... —emitió la doble invitación con su voz susurrante como una zambomba con el palo forrado de terciopelo. —No, es que me tengo que ir—argumentó Jonás aún con la mirada gacha. Con un contundente agarrón por la solapa la insatisfecha cliente lo atrajo hacia sí. Ruborizado, trató de zafarse, pero sus delgados bracillos no pudieron competir con las torneadas extremidades de su captora que habían sido esculpidas a base de horas y horas de fitness. Mientras Jonás se debatía, ella se apretó contra él rozando su pelvis desnuda en una especie de lambada de dudosa ejecución. —Llevo piercing en el clítoris—le gemía ella al oído—¿Acaso no te pone? Él, como loco, trataba de zafarse, guiado más por puro instinto de supervivencia que por impulsos racionales. En ese momento se oyó un clic. —¡Ooooohhh! —gimió aquella rémora humana, aflojando su presa. Jonás Trató de retirarse. —¡Aaaaahh! —gritó orgiásticamente su captora, igual que si sufriera una suerte síndrome de Estocolmo, pero a la inversa, arañándole en la espalda con pasión. Preocupado, Jonás miró hacia abajo. Maldición, el piercing se había quedado enganchado a un botón de sus vaqueros. Meneando de lado a lado las caderas, cual imitador barato de Elvis, trató de deshacer el enganche. Cada uno de sus movimientos pelvianos fueron recibidos con un alarido de placer y un incremento en la presión del abrazo. En ese momento sonó el crujir de la cerradura. La señora comenzó a agitarse y a contraerse intermitentemente mientras trataba de tirar del anonadado Jonás, hablándole de forma entrecortada: —¡Mi ma-ah-rido!¡¡ Ra-ah-pido, va-aaahh-mos para la co-cíííí-nah!! Al momento pareció cambiar de opinión. —¡Dame un beso!¡dame un beso! —le suplicó poniendo morritos, en mitad del que debía de estar siendo un glorioso orgasmo. —¡Estás loca!—le susurró Jonás con enfado mientras trataba de desplazarla hacia la puerta más cercana. Empezaron a trotar sincronizadamente con pequeños saltitos laterales; parecían dos jugadores de balonmano durante el calentamiento. Ella cambió los gemidos por cortos sollozos. —¡Uy, uy, uy! —¡Niña, ya he llegao! —fue el grito de su marido mientras irrumpía en la estancia portando el rifle olímpico de precisión (hasta para la caza era un sibarita) al hombro. Su sonrisa se tornó en estupefacción, y finalmente desembocó en una mueca de ira, con los dientes apretados y la ceja derecha alzada en un claro indicativo de descontento. Por unos segundos la pareja de saltimbanquis quedó completamente paralizada. Mientras el ultrajado cónyuge trataba como un loco de extraer el arma de su funda. El tiempo pareció detenerse, Jonás abrazado a la fémina en lo que sin lugar a dudas debía parecer a un observador ajeno al previo desarrollo de los acontecimientos flagrante adulterio, ambos mirando perplejos al convulso cazador, hasta que jonás exclamó: —¡Uy, qué apuro!—tras lo cual, frenético, intentó desasir su pantalón con ímpetu renovado. Las muestras de éxtasis se transformaron en alaridos como consecuencia de la brusquedad de movimientos. —¡Mátalo! —gritó la mujer que tan rápidamente se había convertido para él en una atadura. —¡Aaaahhh...!¡Que me hace una ablación! El cornúpeta fijó el cañón del arma y su dedo se enroscó en el gatillo. —¡Uuuhh! —aulló Jonás mientras perpetraba un salto explosivo. —¡BUM! —restalló el cañón del arma, demasiado a destiempo. —¡Wuuoooaaaaaarrrlllll! —fue el indescriptible aullido de la señora al sentir que el piercing había cambiado de dueño. Debió ser la sensación más intensa que experimentara en su vida, el reverso oscuro del mayor de los orgasmos. Acto seguido cayó en redondo envuelta en una rociada de sangre. —¡Hijoputaaaa! —las salvas del fusil se estamparon contra la pared del corredor donde fracciones de segundo antes se hubiera hallado Jonás, que ahora corría hacia lo que esperaba que fueran las escaleras que daban a la azotea. Para cuando el deshonrado (y ahora dotado de apéndices para usar como armas naturales durante la berrea) marido pegó el siguiente tiro, Jonás se hallaba ya a cuatro azoteas de distancia. Continuó con su acrobática huida, una suerte de Errol Flynn embutido en un uniforme de Telepizza manchado de sangre, cuya silueta se recortaba contra el sol del atardecer que descendía en el horizonte. Cuando por fin bajó por una cañería de desagüe hasta la acera, le sorprendió el brillo metálico del reflejo de los rayos solares al incidir sobre un pequeño aro con una especie de engaste rosáceo situado a la altura de su entrepierna.
III —Tengo que cambiar de vida, Bernardo—le confesaba Jonás a su amigo con mirada ebria mientras daba otro trago a su cerveza. —¿No has vuelto a tener noticias del maromo? —le preguntó su amigo mientras arrancaba con la uñas un trozo de la etiqueta de su botellín. —No sé. Ayer dejé el trabajo. Supongo que no me denunciará porque, aparte de que no hay nada que denunciar, no creo que quiera exponerse a quedar como un cornudo delante de todo el mundo. —Más bien será como un pre-cornudo, ¿no? —le interrogó su interlocutor con la vista aún fija en su personal venganza contra la etiqueta de la cerveza. —La gente no entra en esas consideraciones. Cornudo y punto. Por un momento ambos se quedaron en silencio, concentrados en sus respectivos botellines. —Tengo que cambiar de vida—volvió a repetir Jonás rompiendo al fin el silencio. Estoy harto de estos desplantes. Tendría que echarme una novia, buscar un buen curro... —¿Has probado a buscar novia por internet? En la oscuridad de su cuarto, Jonás examinaba perfiles y más perfiles, pantallas llenas de datos personales que paradójicamente lograban evitar entrar en lo personal, manteniendo a sus dueños en el anonimato, quedando reducidos a vanas recetas de medidas corporales, colores de ojos y vacuas afirmaciones sobre uno mismo. Se fijaba sobre todo en las fotos, en su mayoría de señoras maduras aireaban sus flácidas carnes con elaborados conjuntos de ropa interior a le espera de conseguir así atraer algún remedio contra su soledad. Era el inconveniente de seleccionar una búsqueda por foto. Normalmente las sílfides esculturales no tienen que usar semejantes medidas para encontrar un compañero y si lo hacen, pocas muestran su foto, en aras de evitar aluviones masivos de correos electrónicos de obsesos sexuales y estetas con menos profundidad personal que el bebedero de un canario. Pero había otra categoría, esa en la que se incluyen personas con trastornos siquiátricos de la líbido que afirmaban: “busco rabo gordo que me rellene de leche, abstenerse los que no superen los veinticinco centímetros”, u otras peculiaridades aún más preocupantes o requisitos imposibles de satisfacer sin someterse a operaciones quirúrgicas cuyo resultado implicaba el perder por completo la noción de la propia identidad sexual, e incluso de especie. Pero Jonás no reparó en tales disquisiciones cuando vio La Foto, una silueta de curvas vertiginosas realzada por el cuero prieto sobre muslos de una voluptuosidad neumática, pechos como misiles tierra-aire preparados para entrar en acción, tan sólo retenidos por un corsé a punto de estallar. Y al fondo de todo, un enigmático texto: “Ven a mí. Nunca lo olvidarás, te lo garantizo”. Su apodo—Dama de hierro— era lo único que le hacía sentir un leve temblor en las piernas seguido de un encogimiento en la boca del estómago. ¿Sería amor? No quedarían libres otros más bonitos, se dijo a sí mismo, dudando mucho de que a alguien le resultase sexy cualquier tipo de vocablo que pudiera ser asociado con Margaret Tatcher. —Querida dama— tecleó en el menú habilitado para ello—, yo soy tu vagabundo—a las chicas les gustaba que uno fuera un poco cursi—. Si me dices dónde vives me colaré por tu balcón—.Con una leve risita, hizo clic en el botón de enviar y salió de aquella comprometida página web. Pero no obtenía respuesta, a pesar de lo cual seguía enviando coquetos mensajes, pensando que quizás aquella mujer de sus sueños tan sólo se conectaba de vez en cuando. Sin embargo fue el devenir el que le trajo su nueva tabla de salvamento. Conoció a Ainoa en la charcutería de debajo de su casa. Ella se puso a darle conversación intrascendente que logró trascender los límites entre ambos cuando él le dijo que vivía enfrente del cuartel de la Guardia Civil. Ella le dijo que siempre le habían gustado esos pisos. —No será por las vistas—a semejante aseveración ella respondió con una callada sonrisa. La invitación para cenar surgió de ella pero él accedió encantado a celebrarla en su piso, cercano a la casa cuartel. Todo se desarrollaba con demasiada facilidad, casi como si fuera una película de solteros estadounidenses. Pues sí que debía ser una chica abierta. Esperaba que en más de un sentido. Dos semanas más y parecía que se conocieran de toda la vida. Tres, y él ya comentaba con sus amigos esas pequeñas cosas de ella que a otros parecían excentricidades, pero que a Jonás le resultaban encantadoras, como el hecho de que ella se pasara tanto tiempo echando fotos por la ventana de su piso, que el papel higiénico de casa de ella tuviera tres bandas, dos rojas y una central de color gualda, o que cada vez que tuvo uno de los tres orgasmos que le había conocido hasta el momento se pusiera a gritar ¡Gora, gora, gora!, como una loca. Sin duda debía tratarse de un apelativo cariñoso en Euskera. Aquella noche se hallaba reparando en todos aquellos detalles que habían cambiado su vida mientras yacía en la cama de Ainoa en paños menores, esperando a que ella terminara de darse una ducha. En ese momento, con un relampagueo, un pensamiento atravesó su mente rasgando su sensación de plenitud al igual que un cuchillo caliente se abre paso en un bloque de mantequilla. ¡Los condones! Se le habían olvidado. ¿Cómo podía no haber caído? Sin duda el enamoramiento le estaba dejando un tanto atolondrado. No importaba, seguro que ella tenía por algún sitio. —Ainoa, cariño—le gritó—, ¿Tienes condones por ahí? El ruido del agua cayendo amortiguado por la puerta del cuarto de baño fue la única respuesta que obtuvo. Total, hay confianza, pensó mientras empezaba a rebuscar entre los cajones de la mesita de noche. Nada de nada. Pasó al armario empotrado. Apartó la ropa y en el extremo izquierdo , al fondo, descubrió una caja. Estaba muy adentro, por lo que apoyó un pie en la base de madera del armario, estiró el brazo y, con un crujido, la tabla se partió. ¡Ostia!, pensó, la había cagado. Al momento la sensación de contrariedad fue reemplazada por una de sorpresa. Su pie estaba pisando una masa grisácea, forrada con plástico. Apartó la tabla, comprobando que no estaba fija al fondillo del armario, y sacó uno de los paquetes de dicha sustancia. Oh, que extraño, ¿por qué guardaba Ainoa material de albañilería en la base del armario? En cualquier caso le venía de perlas, puesto que hacía dos días había hecho un desconchón en la pared de su dormitorio al intentar colgar un cuadro. La puerta del cuarto de baño se abrió a sus espaldas. Cuando se giró sosteniendo con ambas manos el pesado fardo, Ainoa se volvió a meter en el aseo con urgencia. —Ainoa, cariño—la llamó Jonás con un tono de extrañeza—, ¿por qué guardas sacos de Pegolán en el armario? Al momento, por toda respuesta, Ainoa salió apuntándole con una pistola automática. —No pensé que fueras tan listo—su voz ahora era fría y cruel y su rostro se había transformado en una máscara implacable. —Pero, ¿qué dices?¡No entiendo nada! No creía que el Pegolán fuera algo tan importante en tu vida. ¿No podríamos...? —Deja los explosivos en el suelo, despacio—dijo ella tensando aún más los músculos de ambos brazos, dando la sensación de que el arma pesara una tonelada. Por un momento Jonás se quedó perplejo, allí, de pie, con su escuálido cuerpecillo, sus finas ancas temblequeando, ataviado con unos bóxer de Bugs Bunny. Por otro momento miró a Ainoa. Luego miró el saco, y una terrible sensación de clarividencia se instaló en él. —¡AAAAH! —horrorizado lanzó el explosivo como si le estuviera causando una insoportable urticaria. Ainoa, sorprendida, se arrojó hacia el saco para evitar a toda costa que chocara contra el suelo, momento en el que Jonás salió de su de su estupefacción y, sin pensarlo dos veces, saltó por la ventana.
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"El amor crea tensiones. El sexo las descarga"-Woody Allen- Bueno, bueno. como reza en el capítulo de hoy, con esto de los blogs uno se siente a veces como predicando en el desiserto. ¿Realmente habrá alguien leyendo estas líneas, o quedarán suspendidas por la eternidad en el eter virtual de internet, como restos de una corona de flores en un mausoleo, frío, silencioso y oscuro? Quien sabe. si al menos esto tuviera un contador de visitas veríamos como va la cosa. Lo que hoy os propongo es una inmersión en el pasado reciente. Lo de incunables viene porque hoy he rescatado del cajón de los manuscritos los originales pasados a limpio, si es que a mi letra se la puede calificar así en alguna de sus múltiples facetas, en los que he encontrado las ilustraciones originales que acompañaban el final de las dos primeras historias de "historias que no contaría a mi madre", y que se corresponden con mi faceta, finalmente no desarrollada, de dibujante, que era lo que en un principio me hubiera gustado hacer, pero que finalmente derivó en la letra escrita, que me permitía plasmar más ricamente las ideas que aquería transmitir. 
En esta primera ilustración se representa el momento en que Felio y Ramiro son perseguidos por el hombre-caniche, despues de que Felio descubra los restos de sus víctimas en el congelador. 
En esta segunda imagen se plasma la persecución que sufre Felio por parte del Guanán y sus secuaces, después de que haberle propinado, como se puede deducir si se observa bien la entrepierna de este, una patada en sus partes. Todo se debía a la vomitona que la beodad Espasmos había soltado sobre sus "botos camperos". Todo un clásico. En la siguiente entrega intentaré buscar las dos ilustraciones restantes. A más ver
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"A velocidad "espídica" fui rellenando las valoraciones de calidad del uno al cinco con puntuaciones intermedias y bajas, para que pareciera una encuesta imparcial y hecha en serio. Ipso facto llegué a las preguntas de opinión. -¡Bien, Bien!-pensé- "¿Cómo valoraría usted el servicio del personal de seguridad?" Como el de un prostíbulo de leprosas. "¿Qué servicio esencial considera usted que falta en esta sala de lectura de veinticuatro horas?" Una modelo ninfómana en cada sala, para desahogar tensiones. "¿Hay algún servicio del que, en su opinión sería preciso prescindir?" De la puta de la rubia, que le hiede el coño que te cagas. "¿Cree usted que el trato del personal de seguridad es el adecuado?" Sí, si hubiera cometido homicidio en primer grado. "¿Qué sugiere que podrían hacer para mejorarlo, en caso de que lo considere insatisfactorio?" Que se metan la porra por el culo y la meneen cada vez que me vean, igual que hace mi perra con la cola. "¿En qué distrito de la ciudad está usted domiciliado?" En Tuendel Bin, el país de la ilusión. "¿Cuántas bibliotecas y/o salas de lectura tiene disponibles?" Cuatro, todas construidas sobre los cuernos izquierdo y derecho de la rubia de seguridad. "¿Cree que ésta es una buena iniciativa de la Administración?" Preferiría que protegieran a los pitufos de Gárgamel, para que no les diera problemas. "¿Qué opina en general del personal del centro?" Que si les pusieran una neurona más ya no tendrían que cagar a cuatro patas. "Gracias por su tiempo" Gracias a la madre de la rubia, que me devuelve el dinero que le dejo siempre en la mesilla de noche. Terminada mi pequeña vendetta, y antes de que la mujer de la porra saliera del servicio, distraje al guardia con una enigmática pregunta mientras barajaba la encuesta para ocultarla en la base del montoncillo. -¿Para cuándo sale esto? -¿"Eín"?- exclamó el guardia con cara de confusión. -No, nada, que hasta mañana. -Con Dios. -Y con tus muertos -dije con tono imperceptible mientras le daba la espalda y salía por la puerta hacia la cálida noche de finales de agosto, que me esperaba impaciente envuelta en el relajante clamor de los grillos." - Hijos de un dios infinitesimal, fragmento- Bueno, pues esta mañana acabo de dejar un ejemplar más de la novela en la biblioteca pública de al lado de la mezquita, así que YA ESTÁ DISPONIBLE "HISTORIAS QUE NO CONTARÍA A MI MADRE" PARA PRÉSTAMO!!!!!!!!!!!!!! Ahora solo falta que los saquéis, y que dejéis muchos, muchos comentarios. Ya no tenéis excusa, es gratis.
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"Cuando tengas un mal día, consuélate pensando que fuiste el espermatozoide más rápido de todos" -Groucho Marx- Bueno, después de este tiempo de silencio, tan sólo es eso lo que recibo, silencio, denso e impenetrable como una capa de hormigón armado, pero no cejo en mi empeño, el de un faro en mitad de la noche, rompiendo la oscuridad con fugaces destellos. Todo esto me recuerda a la sensación de gritar dentro de un pozo. Un poco carente de sentido, pero en el fondo nos da placer oir las reverberaciones de nuestra propia voz. Tostones existencialistas aparte, sigo narrando la epopeya del narrador. Ahora el escenario ha cambiado, e intento ubicarme en Sevilla, pero la lucha es la misma, las ansias son las mismas: el conflicto con uno mismo, el pensar si de verdad merece la pena dejarse el alma en trozos de papel, el oponerse a la pereza y la fatiga, el pensar si esto se convertirá en un modo de vida, o solo es un impulso pasajero... Pero, me prometo a mí mismo seguir dando guerra, en cuanto aterrice. Pronto tendréis noticias.... Lo siguiente es felicitar a Ella y su orgía por la publicacón de su novela. Ampliaré esto en el siguiente capítulo. Hasta entonces, seguiré escuchando estos ecos de silencio...
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