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Meciendose en la luz del amanecer,despierta Paris,ciudad de las artes y se tiñe de rojo y dorado mostrando un resplandor digno de cuento de hadas.Con tal elegante estampa levantan su porte antiguas mansiones que algún dia fueron cobijo de nobles y reyes.
Y baila Gabrielle,entre sones de musica de violín,en salones pulidos como espejos de oro a la calidez del sol.Su rostro siempre altivo,seguro y sus ojos como tintados cristales en niebla que ocultan la esencia que hay mas allá.Pues es Pris un baile de máscaras eterno,en el que todos ocultan su verdadero rostro por miedo al que dirán.
Tal vez ella hubiera seguido con gusto su juego de mentiras,tal vez hubiera allado consuelo en miradas falsas y provocadas sonrrisas,si nunca hubiera encontrado las escaleras que conducian al desván.Allí entre telas desgastadas y cuadros llenos de polvo alló Gabrielle una pequeña caja de musica,tallada en madera de pino que llamó su atención.
Al abrirla su musica empezo a sonar por toda la estancia;ante ella bailaba una bailarina dando vueltas sin parar al frente de un espejo tan pulido como si fuera nuevo.Y aquel dia uedó encantada por la hermosa melodía y el baile de la bailarina.
Pero,con el paso de los dias mientras observaba su pequeño tesoro,descubrió que su propio reflejo en aquel espejo se tornaba mas oscuro cada vez,hasta no quedar en él una sombra de negro azabache que la contemplaba con ojos vacíos desde el otro lado.
Aquel espectro de oscuridad llenó de angustia sus noches y sus dias,pues poco a poco vislumbró su amenazante figura en cada espejo,en cada superficie pulida que había en el hogar.Sentía sus ojos clavados en ella,pero aún así pudo aguantar un solo día sin abrir la caja de musica y escuchar su melodia sin final.
Denada le sirvió a Gabrielle ocultar sus espejos tras sábanas y telones,pues aquel espectro seguía acechandola en cada rincón.Cerró puertas y ventanas,y se confinó a la luz de unas velas en su habitación,haciendo caso omiso de consejos y advertencias.Pues ya lo unico que le importaba era huir de toda angustia y sentarse ante aquella caja dejando las horas pasar.....
Y casi sin darse cuenta,la sombra se fundió en ella,ennegreciendo su cuerpo como hiciera un día cn su reflejo.Y al cortejo de un coro sin voz danzaron los espectros de un lado al otro del espejo uniendose en uno solo,anverso y reverso,mentira y realidad.
Los que abrieron al día siguiente las puertas de su habitación,no hallaron rastro alguno de Gabrielle.Tan solo un espejo roto en el suelo,rodeado de una antigua caja de musica,y un gato negro como unico testigo.
Pero...¿quien sabe si no fueron sus propias mentiras las que condenaron a Gabrielle?Pues a veces son nuestros miedos los que nos hunden en la oscuridad...
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