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I[1]
El blanco se pierde en lo más profundo del negro. Así, sin referencia a nada, porque todo concluye en un olvido de la vida diurna. De los cohetes lanzallamas y las proporciones exorbitantes, hasta donde nadie sabe, está lo único y verdadero. Porque allí, es supremo estar de cabeza con las manos sueltas y el brillo del astro hipnótico directo en el rostro. Quién sabe que patada es más degenerada, si todo se calla dentro de una burbuja. Huele a hielo cuando se toca el abismo, abismo que no deja de desaparecer para aparecer en otra forma: el dibujo sin líneas, donde todo es color y sólo hay grises, y gentes con paraguas rojos. Aunque el blanco es dulce y el azul áspero y el negro es fresco; más adelante no se comprende, porque no hay palabras.
II
Miles de voces gritando como grillos saturan la quemazón del tiempo libre; un lugar de fuego masivo en columpios de madreselvas atónitas, un rayo, mondadientes, artículos de plástico, productos de porcelana, variedad de cosas sin nombre.
III
Se escucha: el llanto de un bebé, la mueca de una guía mnemotécnica, la glorieta de un parque en alquiler y todo tipo de asperezas sobre una superficie de líquenes nocturnos. Proporciones claudicantes de edificios de alcaucil, es decir, un insoportable olor a repollo pululando en la cocina y motas de estalactitas colgando del suelo.
IV
Sonó el reloj en lo que va del año: dos o tres veces; para perturbar el aire, enrarecido en la médula ósea del crepúsculo. El llanto ya es un capricho del pasado, un remolino de caricias inunda el hipotálamo del mercurio y un sonajero de risas, carisma de montaña, soporta con felicidad lo resuelto. Todo desenfreno es silencio en vapor de niebla y lo constituido en sorpresa, una cantimplora llena de veneno.
V
Siempre las maletas son la amenaza de la distancia: una vez se fue la luna y han pasado dos días sin noches. Mantener una sonrisa no es negocio, seguramente, se ha borrado el espejo del comedor, porque ya nadie baila frente a él. El sueño, mejor dicho el recuerdo, perturba la estética de las nomenclaturas en afinidades de caretas, hasta caer en la penumbra de lo que no se ha dicho, de la luna.
[1] Estos poemas-fragmentos en prosa son parte de una obra mayor: Conceptos.
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