|
Restan menos de dos semanas para la gran contienda electoral del año, la elección presidencial; después de un interesante semifondo para elegir Jefe de Gobierno, podríamos haber supuesto una campaña rica en ideas, propuestas y, porque no, imaginativo marketing electoral.
Nada de eso ocurrió; la increíble fragmentación de la oposición, y la renuencia de la candidata oficial a enfrentar a sus eventuales contendientes, han marcado el tempo de una campaña presidencial apática y desaliñada.
No obstante ello, algunos recientes acontecimientos permiten suponer que la campaña ganará algo de intensidad a partir de ésta semana.
En primer lugar, se está desvaneciendo lentamente la percepción de que Cristina Fernández pueda ganar holgadamente en primera vuelta; la escasa o nula difusión de encuestas oficiales, el rechazo generalizado que el estilo de la candidata oficialista provoca en los centros urbanos, y el paulatino ascenso de Alberto Rodríguez Saá son claro fundamento de un deseo social cada vez más afianzado...arrastrar el oficialismo arrogante del matrimonio Kirchner, Héctor Timerman, Bonasso, Abal Medina Jr., "Pepe" Albistur y los Fernández al ballottage.
En segundo término, y quizá como desprendimiento de uno de los aspectos de la primera mención, el crecimiento en intención de voto de Rodríguez Saá daña doblemente a la candidata oficialista; la razón de ello radica en que el mandatario puntano, con su carisma caudillesco y su liturgia prohibida, tiene alta captación de votos en los estratos medio-bajos, bajos y muy bajos...coto de caza permanente del clientelismo electoral peronista. Por lo tanto, "el Alberto" está disputando votos que inicialmente estaban orientados para Cristina Fernández.
Finalmente, la posibilidad de ballottage asigna un valor altísimo al segundo lugar; el panorama de un triunfo en segunda vuelta está algo ensombrecido para la candidata oficialista; la sóla existencia del ballottage es el motivo perfecto que la oposición precisa para aglutinarse en torno a un candidato y derrotar al gobierno.
Por lo tanto, el necesario recalentamiento de la campaña electoral ha comenzado; felizmente, de una u otra manera, la competencia que inicialmente parecía dejar fuera de concurso a todos menos a la señora del presidente, hoy se ha emparejado. El pueblo argentino, es directo beneficiario de ésta situación, porque la necesidad de competir inevitablemente nos mejora.
Saludos.
Maximiliano Baldassarri.
|