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Meses atrás, cuando aún resonaban los ecos de la victoria de Mauricio Macri en la Capital, cualquier análisis objetivo presagiaba una aplastante victoria del oficialismo en las presidenciales de Octubre.
Todavía no estaba claro, para la opinión pública al menos, quién encabezaba la fórmula...si él, o ella; lo único claro era que la oposición estaba fragmentada, dividida por personalismos y especulaciones a futuro.
Si bien hubo ciertos hechos, como el principio de acercamiento entre Lilita y López Murphy, o la concreción del congreso (o para-congreso según la óptica servinista) justicialista de Potrero de los Funes, que representaron intentos fehacientes de aglutinar espacios de oposición...la realidad es que los rivales del gobierno bajaron al ruedo electoral tan separados como siempre.
No obstante ello, las opciones opositoras fueron realmente de calidad; Elisa Carrió, Lavagna, López Murphy, Sobisch, Pino Solanas y Rodríguez Saá son nombres propios de excelencia política...
Creo, que el país se beneficia ante tantas alternativas tan ricas y prolíficas en ideas, planes y experiencia...quizá, por ser candidatos de tan alto nivel político, ninguno haya querido resignar su lugar...
...así les fue...si tomamos la cuestión electoral, como un juego lúdico...
Pero...
El país no es un juego, es republica y es presente y futuro de 40 millones de almas; por lo tanto, Argentina es más rica hoy...pues tiene muchas, y muy buenas opciones, para construir serias alternativas de futuro.
Lilita Carrió, supo revertir la agria derrota que dejó a su coalición política fuera del ballottage porteño; Roberto Lavagna, supo definir, a partir de su brillante e impoluta trayectoria, una idea; López Murphy nos dio ejemplo de integridad y tenacidad, peleando incluso contra un viperino frente interno que no presagia un buen futuro para el PRO; Alberto Rodríguez Saá inventó su candidatura desde la nada hace tan solo dos meses, y con una opción muy similar a la de Jorge Sobisch, obtuvo 6 veces más votos que el gobernador de Neuquén y consolidó a San Luis como un bastión opositor; Pino Solanas, se erigió como un referente genuino de las corrientes de pensamiento nacionalista y popular; finalmente, Jorge Sobisch, quién había proclamado hace tres años su intención de disputar el sillón de Rivadavia, aceptó el reto de presentarse, sin resignar sus ideas...audaces, severas, pero impopulares en éstos años cool...
Hoy ganó el país, y también Cristina...por cierto, que sorprendió con un discurso victorioso, sensato, unificador y felizmente moderado...y regaló unos instantes de bella Segolene...
Quién perdió...?
Aquel...
Acaso el único que tenía una real oportunidad de enfrentar electoralmente a Cristina Kirchner...
Una pena...
Saludos.
Maximiliano Baldassarri
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