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El domingo pasado, 16 de Diciembre, el Partido Justicialista porteño celebró elecciones internas en algunos distritos; crónicas aparte, me quiero referir a lo que sucedió en la 19º, es decir "casi" la Comuna 2.
Todo parecía indicar, semanas atrás, que el barrio presentaría una lista de unidad donde todas los grupos, mesas, unidades básicas y referentes justicialistas de la circunscripción se verían reflejados, en forma personal, o a través de uno o más candidatos de confianza.
Parecía imposible pensar que un grupo de peronistas tan unido como diverso en sus ideas, podría ser desafiado por alguien desde el plano de la confrontación política. Sin embargo, la noche trae transochados....y a cinco minutos del cierre de listas, un grupo...o más bien, una cantidad imprecisa de personas emborrachadas de vanidad y odio, presentó una lista.
Entonces, tras varios días de campaña impar, donde los peronistas de verdad presentaban un proyecto positivo y plural y sus contrincantes contestaban con agravios personales y referencias a un pasado casi ilusorio, llegó el día de la elección.
Allí, más que nunca, se vio reflejada la diferencia entre ser peronista y pretender serlo...Ser peronista es ser proactivo y ser frontal, pero sobre todo es ser profundamente humano y solidario...
Ser peronista no es insultar la sangre...ser peronista no es venderse a Telerman y a Lavagna y luego empapelar un falso amor a Cristina. Ser peronista no es ser malagradecido con aquellos que siempre te han dado y jamás pedido...
El resultado entonces, fue el que tenía que ser...una victoria aplastante...una de las mayores diferencias en una interna, con un triunfo rotundo de la lista 49, la lista de los peronistas de verdad versus aquellos que lo son sólo de la boca para afuera. Con el 82% de los votos, la 49 arrasó contra sus oponentes que arañaron los setenta votos...
Setenta? Si, setenta. Una vergüenza propia de punteros de chiquero, que con tanta bosta en los ojos, ya no ven como son las cosas...
Y se fueron como vinieron, entre bambalinas y murmurando, con la excepción de los compañeros Carlevari y Romero que saludaron caballerosamente y tuvieron una gallarda actitud durante el comicio pese a la catástrofe....probablemente, éstas dos personas se dieron cuenta que estaban en un bondi que siempre te deja mal...
Saludos.
Maximiliano Baldassarri.
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