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Leo, sin demasiada sorpresa, que Telerman está coqueteando con el kirchnerismo para encabezar la lista de diputados porteños del Frente para la Victoria en 2009.
Puedo comprender las urgencias del FPV de la Capital, abundante en derrotas electorales. En una época donde la abrumadora mayoría de los distritos electorales del país están afectados por el influjo ideológico o valijero de Kirchner, el peronismo capitalino suma fracaso tras fracaso.
2009 no se presenta con mejores perspectivas para las huestes de "Tío Alberto". La oposición porteña está como amontonada en una celda progresista y avista desde un peñón, cada vez más lejano, al macrismo en el poder. Asimismo, los referentes más claros del colectivo socialdemócrata opositor no son precisamente afiliados al PJ o al Partido de la Victoria; se llaman Ibarra, Carrió o Roy Cortina.
El FPV porteño tampoco posee una sobreabundancia de figuras carismáticas o notables; obligado por las matemáticas electorales a renovar 7 de sus 8 bancas, el kirchnerismo local no tiene más alternativa que impulsarse en 2009 con algún outsider que tenga pasado político en la Capital.
La elección primera recayó en Jorge Telerman; el ex vicejefe de Ibarra jamás negó sus intenciones de mantenerse en el ruedo político tras quedar en la gatera del ballottage en 2007.
Por otra parte, Telerman tiene una extraordinaria vocación mutante que excede la media del político argentino; fue cafierista, menemista, duhaldista, independiente, ibarrista y últimamente lilito de ocasión...incómodo rol al que se resignó una vez que fracasaron sus intentos de aproximación a Kirchner y al PRO.
Mas allá de que el traje de camaleón le sienta de lo más bien al falso licenciado, ésta vez es demasiado...
No recuerdo una figura política atacada tan ferozmente como lo fuera Telerman durante la campaña por la Jefatura porteña; las plumas más afiladas del FPV le pegaron a Telerman con todo lo que tenían a mano; no fueron los macristas, de hecho, los que deschavaron en plena campaña la usurpación de título ni tampoco fue un miembro del PRO el que acusó a Telerman de sospechosos vínculos con una borrosa empresa de publicidad.
Jorge Telerman hace años que viene haciendo, o intenta hacer política; no se recuerda de él una sola idea original; sin embargo tenemos memoria de algunos retazos malsanos de su obra; la traición a Ibarra, la vanidad mediática, el descontrol urbano, las plazas destruidas y un déficit injustificado y colosal.
Su capacidad de asimilarse con cualquier color, partido, frente o fuerza que le acerque un plato caliente se asemeja a la de otros inportunos referentes de la vieja política que los argentinos queremos desterrar para siempre: Patricia Bullrich, Gustavo Béliz, Borocotó y, más recientemente, Roberto Lavagna.
Saludos.
Maximiliano Baldassarri.
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