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La Dra. Carrió suele autotitularse como la líder de la oposición; alega que en cualquier parte del mundo así se considera al partido político que secunda al triunfador de una elección presidencial. Recomienda, a aquellos que osan refutarla, la inmediata lectura de Sartori.
No obstante ello, la Coalición Cívica mal puede calificar como la principal fuerza política de oposición; gobierna apenas 2 provincias, Santa Fe (donde técnicamente la CC apoya al Socialismo gobernante) y Tierra del Fuego.
Por otro lado, tiene poca o nula relevancia en el primer distrito electoral del país, la Provincia de Buenos Aires. Es difícil suponer que en 2009, la CC pueda constituirse en un adversario de cuidado para el peronismo, partido eternizado en todos los niveles del poder bonaerense.
En la mediática y resonante Capital Federal, la CC tiene un razonable caudal electoral. Sin embargo, la flamante presencia en el Ejecutivo de un hiperactivo Mauricio Macri y el control que ejerce el partido del ingeniero boquense sobre la Legislatura porteña reducen a la Coalición Cívica a una expresión de voluntad; de hecho, el kirchnerismo tiene mucha mayor fuerza en el desafiante territorio porteño.
El panorama no es mejor en Córdoba, ni tampoco en Mendoza; éstas provincias, con centros urbanos importantes, deberían ser terreno fértil para una fuerza política liberal-socialista. Empero, la CC no tiene relevancia en dichas plazas electorales.
Por lo tanto, podemos aceptar que en Estados Unidos, Francia, Inglaterra y España, el partido que obtenga la segunda cantidad de votos sea comprendido como "la" oposición. De más está decir que es imposible comparar al Partido Demócrata estadounidense o al Socialismo francés con la coalición encabezada por Elisa Carrió; sin ceder a la tentación de calificar por mayoría de edad, los partidos opositores de las grandes democracias tienen una presencia política mucho más importante. La dimensión mundial que poseen Segoléne Royal, Nancy Pelosi, David Cameron o Mariano Rajoy es la mejor prueba de ello.
Vale decir, en favor de la pequeñez de Carrió, que las luminarias políticas del planeta no se atreven a deambular durante 10 años por 3 partidos distintos.
Saludos.
Maximiliano Baldassarri.
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