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Acabo de regresar de la Plaza de Mayo...hoy, 26 de Marzo de 2008...quedará en la historia como el día que el pueblo quebró al gobierno.
El verdadero pueblo, bajo una sola bandera...la bandera Argentina...sin armas, sin palos, sin pañuelos que previenen gas, sin mochilas con ingenios incendiarios...
El pueblo...mujeres, amas de casa, estudiantes secundarios, abuelas, productores rurales, peones, chacareros, trabajadores rurarles, vecinos lisos y llanos...en suma, un sector vasto del pueblo que trabaja y produce.
Era todo paz...incluso, los mayores hablaban con los más jóvenes para disuadirlos de insultar y de arrojar objetos mas allá del doble vallado que encierra el castillo del horror kirchnerista.
Parecía algo irreal...una marcha sin bombos, sin rencor, sin odios...pero abundante en pasión y verdades...el campo, el interior profundo dijo basta...
Era, quizá demasiado pedir...
Hartos de tanta correción, desde la secretaría más infame del Gobierno se emitió una doble orden: a la policía, nunca tan lejos de la comundad, de huir como rata por tirante...a los piqueteros de D´Elia, de tomar la pirámide de Mayo y desalojar a los argentinos, vecinos pacíficos que allí ejercían su derecho a manifestarse, sin cortar una sóla ruta, sin pedir un sólo centavo, sin arriar un sólo colectivo.
Los piqueteros de D´Elia, los sicarios de Quebracho adoctrinados por el terrorista Perdía y sectores radicalizados de la izquierda peronista (un oximoron que éste gobierno adora) bajaron con palos, piedras, droga, armas blancas y de las otras. No me lo contó nadie: lo ví, estuve frente a ellos.
Coro patriota...el pueblo clamaba "Argentina! Argentina"...
Del otro lado, se gritaban consignas y nombres extraños a la patria...Montoneros, Fidel, Subcomandante Marcos, FACR, Chávez.; también hubo estandartes y vivas para el huidizo y fotogénico represor Guevara.
El pueblo quiso resistir...pero era un pueblo cansado por el largo viaje, y tantas horas de lucha y trabajo genuino, y no está preparado para recibir a servidores del pasado, recién vestidos, recién bebidos y drogados...que no hacen nunca nada excepto destruir, y robar...
Así las cosas, el pueblo resistió...y tuvieron que llamar a más...asesinos del pasado que, ebrios de alcohol y odio arribaron con sus palos...los cuáles no hesitaron en blandir contra mujeres, ancianos y niños.
Tal era la locura demencial de D´Elia, Esteche, Pérsico y sus secuaces que el pueblo, que nunca se equivoca, tomó la más sabia decisión: retirarse en paz de la Plaza y volver al obelisco.
D´Elía festejo la toma de la Plaza de Mayo como un triunfo apocalíptico contra Martínez de Hoz, Videla y Aramburu; el pueblo contemplaba atónito...nada tiene que ver el hombre de campo, o el vecino de a pie, con ese eterno litigio en blanco y negro.
Pero el pueblo es mucho más que las minorías dementes, mafiosas y miserables; el pueblo se atrincheró en la Catedral, y frente al Obelisco y la Quinta de Olivos.
También se hizo fuerte en la ciudad que vió nacer la Patria, San Miguel de Tucumán; Rosario, un polo de industria y de pensamiento, tampoco se quedó atrás; sus vecinos ganaron las calles y los núcleos emblemáticos de la urbe santafesina.
El grito de la patria se repitió en miles y miles de ciudades, pueblos y cruces ruteros de todo el país.
Curiosamente o no, a nuestros gobernantes de hoy un hombre que sabía demasiado los llamó "estúpidos e imberbes"...
Él los conocía, y los echó a patadas...
Saludos.
Maximiliano Baldassarri.
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