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Inflación, inseguridad, deterioro institucional...ya de por sí, el gobierno de Cristina Kirchner comenzaba con un panorama complicado. Ahora, a algo más de 100 días, el panorama pasó de complicado a peligrosamente incierto. La reunión política, y técnicamente intrascendente, de la Presidente con los líderes de las cuatro entidades rurales el 11 de Abril logró uno o dos titulares amigables. No obstante la arremetida previa de Chávez contra la cabeza de playa de Techint en Venezuela y la mediática declaración de guerra al Grupo Clarin por parte del ministro sin cartera D´ Elía, desnivelaron para mal el balance semanal. En efecto, la semana fue un resúmen de los tiempos del cristinismo puro...cada avance modesto le cuesta dos o tres casilleros políticos cruciales. La tregua agropecuaria se desvanece frente al enfrentamiento con Clarín y al tenue, pero perceptible, distanciamiento del sector industrial. Para que el horror sea perfecto, la paridad cambiaria ya tiene gusto a viejo para los industriales argentinos; se habla de un dólar a $ 4,00 o $ 4,50 para retrotraer las condiciones competitivas externas y de protección del mercado interno a 2001. Es natural y ordinario que el sector industrial pretenda tantos o más beneficios que el sector rural; máxime, en ésta época de concesiones forzosas por parte del gobierno naconal. En síntesis, Cristina Kirchner no ha logrado resolver o atenuar la agresión inflacionaria ni las extremas condiciones de inseguridad a la que se ven sometidos los sectores menos favorecidos de la sociedad argentina. Es decir, son golpes que pegan bien abajo en el bastión electoral del kirchnerismo, las clases trabajadoras del conurbano bonaerense y de los cinturones industriales del resto del país. La pérdida de capital político que el gobierno denunció al convocar a dos actos multitudinarios en menos de cinco días, se agravó aún más con el abierto desafío que plantearon ciertos referentes otrora kirchneristas; acaso algunos como Das Neves sean la rótula de una interna entre Puerto Madero y sectores de la Rosada, pero para la opinión pública son caras de la misma moneda oxidada. Vocablos como "gobernabilidad", "estabilidad política", "continuidad" eran impensados en Diciembre de 2007; hoy, están en boca de todos. Es difícil desatar la tremenda madeja que el mismo gobierno ha tejido y sucesivamente enmarañado; cualquier nudo que se libere...inexorablemente otros ata. Mientras tanto...un hombre, que ya no está solo, espera su momento. Saludos. Maximiliano Baldassarri.
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