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En poco más de dos meses, Cristina Kirchner destruyó la mayor parte de su capital político; ya son varios los aliados que optaron por cruzar la raya de la obediencia.
Schiaretti, Busti, Reutemann, hombres que en un pasado no muy lejano eran parte importante del monolítico armado kirchnerista de hacha y caja, hoy son los primeros adelantados de un éxodo que recién comienza.
El matrimonio presidencial, mientras tanto, se encierra en sí mismo y deja la calle liberada a sus peores expresiones: D´Elía, Barrios de Pie, Moyano y el "desvalijado" Manusovich copan la parada; elenco de dudosa calaña, no solamente no crea nuevas adhesiones sino que pone en duda a muchos de los pocos leales que todavía le quedan al régimen K continuado.
La oposición apática del 2007, se vio súbitamente revitalizada y engrosada por importantes actores políticos y sociales del país que constituyen un cuadro de lo más variopinto.
De Mauricio Macri y Alberto Rodríguez Saá a Victor Di Gennaro y Pino Solanas, pasando por Narváez, Carrió y Duhalde, la oposición vuelve a tener volumen y peso específico.
Argentina tiene su arcoiris, que emerge de la tormenta del horror K...falta solamente que salga el sol.
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