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LA CRUZ DE LA CARRETERA Mi tío fue bajando del carro el cemento y las herramientas de albañilería, yo quería sacar la cruz metálica, pero como era muy pesada él la cargó también. La carretera estaba sola, con una neblina que cubría todo, mientras preparaba el cemento, mi tío no paraba de repetir que esa neblina era un peligro... ...Papá falleció hace algunos años, según mi mamá, yo tenía dos años apenas. Fue en esta carretera y al parecer la neblina y la lluvia voltearon el carro donde él iba. Cuando papá murió nunca colocaron una cruz en el sitio del accidente, fue pasando el tiempo y ahora mamá llegó a la conclusión de que él tiene el alma en pena por la falta de la cruz, ella dice que siempre le escucha y que no se puede librar de él, que le hace travesuras y burlas a diario, nadie en la casa le cree, ni la abuela, ni siquiera mi tío, pero como mamá tiene tan mal carácter mi tío aceptó venir hoy tempranito a colocar la cruz en la carretera, y yo insistí en acompañarlo. El cemento formó una montañita en la que incrustamos la cruz, luego recogimos todas las herramientas y volvimos a casa. En la casa encontramos a mamá molesta, apenas vio a mi tío le reclamó porque no fue a pegar la cruz de mi papá, mi tío pensó que ella estaba bromeando, pero de tanto oír a mamá perdió la paciencia y se fue diciéndole loca. Yo sabía que ella estaba hablando en serio, así que corrí al cuarto a esconderme para que no peleara conmigo, salté a la cama para meterme bajo las cobijas, y en mi prisa me golpeé la cabeza con algo muy duro, abrí los ojos mientras me tocaba el chichón que me salió bajo el cabello... y me llené de terror al ver a mi lado la cruz metálica que acabamos de dejar incrustada en el cemento de la carretera, después de todo papá como que sí anda en pena. FIN  POEMA CUANDO ME HAYA IDO Cuando me haya ido no esperaré en las sombras, no querré ver tus lágrimas ni escuchar que me nombras. Trataré de marcharme sin escuchar que me lloras, porque si acaso escuchara que me sufres y me invocas de seguro no me iría, renunciando a la calma, por aferrarme a las cosas ya vividas y pasadas, que no me pertenecen ahora. Cuando de aquí me haya ido a ese camino de historias que sólo en cuentos conozco, no me llames. no me añores, porque a ti regresaría sin importarme las horas. Yo no quiero ya tus lágrimas. Para que pueda marcharme; sonríe y déjame a solas.
TODOS LOS POEMAS Y CUENTOS QUE APARECEN EN ESTE BLOG SON DE NOELIA RODRIGUEZ
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