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Cuando el materialismo alcanza su mayor auge, el individualismo se hace evidente en todos los ámbitos. Esta ausencia de solidaridad es utilizado por marcianos como estrategia para invadir la Tierra. La ciudad de la furia es el escenario y Roberto Shake, en el mejor momento de su carrera empresaria, decide encabezar la resistencia.
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Un montón de pliegos arrugados de licitaciones cae sin cesar sobre la Ciudad de la Furia. Cada pliego, un bollito de papel blanco. Una suerte de tormenta de granizos gigantes, blandos e inesperadamente peligrosos. Todo el día con aquella lluvia, extraña y horrorosa. Las calles acumulan toneladas de bollitos como recién sacado de ocho finales simultáneas de mundiales de fútbol: se tratan de miles y miles de licitaciones frustradas, caídas del un cielo neocapitalista y desencantado. En la zona industrial, al borde de la gran autopista que su puñal de cemento en el corazón aún latente de esta Ciudad de la Furia, se inicia una cadena de incendios que alcanza a hipermercados y fábricas de alimentos balanceados para animales domésticos, todo a causa de la intromisión del papel en las calderas y en las áreas de combustión. Un cortocircuito, mala leche, por cierto, y a partir de allí otro incendio, haciendo de ello una cadena solidaria de la maldad. Los papeles se van acomodando en montañas y el fuego alcanza a tironear las nubes. Es el sueño que envalentona la mente retorcida de una suegra Pit Bull. Nada de radio e Internet y menos de televisión, porque las licitaciones se convierten en una tentación para obtener el fruto de treinta años de trabajo bien remunerados en un arrebatar de maná celestial. Inclusive los periodistas, que tienen la posibilidad de extraer las licitaciones de las imprentas de redacción, igual interrumpen los informativos para salir a la caza de esos papeles valiosos, disfrazados de lobo feroz. Es claro: cuando sucede un hecho extraño y doloroso, aquella sociedad que no aprendió a sufrir usa los salvavidas pinchados de los planes económicos del momento. Sin embargo, la desilusión alcanza la retirada de los yuppies desesperados por las licitaciones asesinas y el alma estalla con la idea paralizante de que "todo se acaba". Ahora los gritos de dolor vienen de la calle, en el momento en que cientos de transeúntes recogen pliegos arrugados, lo desenvuelven y al hacer la primera lectura lentamente sus ojos explotan de sangre, al igual que los estómagos de las ratas cuando digieren el sebo de las ratoneras.

Una muerte curiosa admite más curiosos que mueren al abrir los pliegos de las licitaciones para leer las bases correspondientes. En general -y disculpen si me expreso con lenguaje periodístico-, son las mujeres intelectuales y los empresarios de la city furiosa los que sueñan con la guita, aunque por una cuestión de oficio son los periodistas de Ambito Financiero quienes primero caen en esta emboscada sin retorno. Otros sujetos de la prensa, como los de Crónica, por ejemplo, se limitan a registrar el dramatismo de las muertes y también ciertas curiosidades, como la televisación de niños jugando al fútbol con los pliegos arrugados. Dos catástrofes: la muerte de los curiosos y el gran incendio que de a poco envuelve a la gran ciudad, por la granizada de licitaciones se prende rápido a la impotencia del fuego. _ Los tiempos empresarios corren al Primer Mundo_ Al escucharlo, Roberto Shake abre la discusión (por una cuestión de imagen, prohibe el uso del pasado como tiempo verbal para esta trama): _ ¿Cuál es nuestro posicionamiento? _¿Posicionamiento? ¿Te refieres a nuestro país o al posicionamiento de nuestra organización según el ranking de empresas de la revista Mercado? Todos los directivos presentes sufren un relámpago de stress -más o menos suena así: ¡¡strrrrrrtrrrsstrmmm!!-, por tomar el decimonoveno café puro con vitaminas E en la tarde. _ ¡No debemos pensar! ¡Hay que competir! ¡Pensar es un engaño de la competencia! ¡No pensar: competir! _ Venda...y gane Las últimas palabras, de Roberto Shake, aunque pudieron ser las de la línea anterior, por el grado de fundamentalismo técnico y optimista. Pero en realidad lo dijo para concluir la reunión de rutina. En tanto, detrás de los cristales nublados de ese otro mundo, la torre Merchandising, cuarenta pisos con forma circular, como el del Hotel Ilha da Madeira, de Camboriú (¡pero qué dicee!), el mundo empresario expresaba su infraestructura mediante oficinas inteligentes, aire acondicionado; revistas "de moda" (para las ejecutivas) y de moda (para ejecutivos), estos últimos, escritos por autores de piel color dollar, que predican la religión del negocio mediante el discurso ganador del pastor de la nueva era; murales con fotos en dimensión real de la noche de la Nueva York antes del 11-S y en un rincón, agua mineralizada en tanquecinos ionizados de plástico; limpieza suprema, imagen corporativa de excelencia; secretarias ilustres, ex lolitas de pasarelas amateurs, que con los ahorros pudieron perfeccionar el desgaste de la belleza de sus cuerpos; todas, por cierto, altas, veloces y almidonadas. Pasillos alfombrados, luz roja de alarma en todos los pasillos y con la última tecnología en seguridad; vistosos retratos de campeones mundiales del management americano, con epígrafes tales como "no dejes para mañana el negocio que puedes hacer hoy", "mirar lejos para ganar más", "si quieres ganar con sutil estrategia pues haz del negocio tu mejor jugada de ajedrez", "el cliente capta la buena imagen y la buena imagen capta una buena venta" y "el mejor servicio es servir con calidad, aunque el riesgo sea mayor". _ ¿Qué buen café?_ en realidad, una exclamación, que al ser pronunciado en un tono elitista y comprador se transforma en una pregunta disfrazada. _ Es diet, cero colesterol y te deja look. _ Sho veo que el espejo de esa house me manda besitos. _ ¿No me digás que saliste con el gerente de Manivela Sudamericana Corp? _ ¡A Puerto Madero Boffe Ranch! _ ¡Fascinante! ¿divina? ¿Y qué te dijo, corazón? _ Sho sho sho ¡no sé! ¿fijate que fumó un atado finlandés, con tabaco de tiburón? ¡Loca, creeme,... y saludó a todo el mundo, con ese aliento a pescado VIP! _ ¡Contame! _ Agarrate: Ale Gravier se shama. Valeria ¡fascinante!. Nico y Flor Raggi, el gerente de marketing de Toshota... La humanidad decaía del otro lado de ese vidrio espejado que parecía dividir la vida y la muerte, la realidad y la ficción, la tragedia y la fantasía, los pies en la tierra y los pies en posición ¡plop! de Condorito. Pasos cargados de estrés. Un pañuelo triste de preocupación hace de limpiaparabrisas en la frente de Roberto Shake. Un resplandor paralizante de inseguridad lo detiene y mira el techo de la recepción del octavo piso, como despertando de un bollo lanzado por Locomotora Castro, hace doce años. _ Tito, Karina trajo coffe diet, probalo con nosotras _ No, no, dejá Giselle Preocupada, la ex modelo del colegio Ana Lafarge lanzó una frase de comunicación institucional, inventada por su jefe: _ ¿En qué puedo serle útil? Shake apenas distinguió los labios color Picasso de su secretaria. Junto a ella, la otra secretaria, ambas de minifalda azul, con el prontuario lleno de cirugías estéticas en todos los rincones de su cuerpo, rodean al empresario con las manos en posición de preocupación. _ ¿Shamo a su señora? _ lanzó Karina _ No, no, sí, sí _ Tito, estás ocultando una imagen corporativa insegura e ineficaz _ lanzó la otra. Para qué: golpe letal a la dignidad del ejecutivo. Roberto recoge el pañuelo mojado y lo arroja a la máquina de cortar papeles. Luego contesta: _ Bueno, sí, es horroroso. Las dos a la vez: _ ¿Qué ocurre, mi amor? _ Están cayendo licitaciones del cielo. Giselle y Karina abren las compuertas de la euforia como si Itaipú decidiera, de un día a otro, hacer lo mismo para inundar toda la Mesopotamia argentina: piensan ya en un casamiento en un Costa Cruceros, en Marsella; pegan un gran salto y ambas chocan sus pechochas artificiales en el aire, al estilo Kili González y Juan Sebastián Verón, en tiempos de Marcelo Bielsa. Además se abrazan con el fervor del último champagne del año viejo. _ ¿Dónde, dónde llueven las licitaciones, mi vida? _ Aaa..fuera, no va a ser en el ascensor, trutrulaaa (¿plop?) (sí, efectivamente, ¡plop!). Las dos secretarias, ni bola. Gritan con más bronca que la hinchada de Godoy Cruz, cuando en febrero de 1997, mientras disputaba la B Nacional, le mete tres goles en cinco minutos a Argentinos Juniors, en cancha del Deportivo Español, siendo el cuadro de La Paternal hasta ese momento el puntero de ese campeonato y dejando esa posición privilegiada para el equipo mendocino -que nueve años después ascendería a la A-, con dos puntos de ventaja. _ ¡Vamos afuera! ¡Es el fenómeno más es-pec-ta-cu-lar del libremercado! ¡Come on come on! _ ¡Chicas, esperen un poco! ¡Chicas, por favor! Impotente para comunicar su mensaje, Shake parece un personaje extravagante de las tiras de Adrián Suar. Las "chicas" no pueden con sus ambiciones. _¡Licitaciones! ¡Dinero ya! ¡La oportunidad al instante! ¡Puerto Madero todos los fines de semana! ¡Revista Caras! ¡¡Seremos accionistas!! _ Ay, esto parece una obra de teatro, por la cantidad de signos exclamativos. _ Ok, entonces canalizaré mis emociones con signos U$S, ¿te pinta? La turbación de Shake le produce una inesperada inseguridad. No puede frenar esa trampa maldita del cielo. En la city de la furia es donde la tormenta de licitaciones alcanza su mayor pico, diría un chileno picarón (¡pero qué dicee!). Empresarios obsesionados devoran los pliegos arrugados de las promesas de negocios y de esa manera apagan sus vidas, es decir, de la máxima ilusión a la mayor desilusión y desgracia (así lo estaba narrando el cronista de Todo Noticias, en tanto el de Crónica seguía describiendo los rostros sorprendidos de los kioskeros). El mayor ambicioso de la imagen de Argentina se arrima al Barmatic, saca dos cafés diet y cuando se acerca al gran ventanal de la oficina mayor del octavo piso contempla la triste ceremonia de la agonía: Karina, cinco yuppies de la empresa que ganan U$S 3.700 cada uno...y también el vicepresidente segundo de la corporación Asuntos Públicos Relaciones Institucionales S.A. _Es mi superior_ reacciona con estupor. El ánimo sufre un traspié. Se dirige al décimo piso, a la gerencia y el directorio. Ningún corazón latiendo. Cadáveres de traje y con ojos incinerados. Roberto Shake comprende el primer concepto de la realidad: "Más que tentaciones del sistema capitalista, esta lluvia de licitaciones es la maniobra de un gran holding que quiere monopolizar a la fuerza nuestros mercados, aniquilando directamente a sus competidores". Sin dudas que visto desde su cosmovisión empresaria no había errado. Se fija en el televisor de cincuenta y ocho pulgadas de la sala de conferencias y agarra el control remoto: "Todo Noticias informa un cable de último momento. Una lluvia de papeles invade la capital y también a las grandes ciudades del mundo. En este momento se registra un número de víctimas mortales. En tanto, este cable expresa que Yukon Company llama a licitación a empresas que produzcan petróleo para satisfacer a un mercado emergente situado en el Asia Central. Las bases...de esta licitación...son las siguientes...(¡plop!)". El conductor del informativo se suma a las víctimas de la calle. Cumple su heroica misión sabiendo que las aún vigente teletipos imprimen licitaciones asesinas. No se olviden de este conductor, aunque no hay papeles para imprimir afiches con su rostro y pegarlos en la vía pública. Shake se siente elevado por el Challenger: empresarios y curiosos tocan las nubes y empezan a desaparecer, como si fuera un nuevo párrafo de aquella vieja canción de Charly García llamado Los dinosaurios. En tanto, ya que estamos con la música, Sandro diría que esta lluvia mortal para muchos significa el encuentro de un mundo de sensaciones. Entre las vícitimas, esas chicas sin novios que creen encontrar cartas de amor en los pliegos arrugados. Claro, una carta de amor en un pliego de amor significa una invitación a mantenerte becada de por vida, algo que quizás ellas no quisieran, pero sí sus padres, para encajonarse en los féretros con la mente tranquila. Por esa razón, las principales víctimas son las interesadas en el dinero. En fin, terror en primera plana en toda la ciudad, slavo en la emergente mentalidad del ejecutivo Shake, quien alcanza la azotea y desde allí observa una escena bélica filmada en Bagdad: la ciudad de la furia, en llamas hasta el horizonte, que aumenta a medida que siguen lloviendo los papeles del cielo. De Bagdad al infierno hay dos estaciones, nomás, diría el tataraniento de Dante. "Alan Schoonmaker afirma que no es posible evaluar los cambios que afectan a la productividad si no hay manera alguna de comparar las condiciones específicas en los diferentes asuntos", reflexiona, "entonces, ¿cuál es el valor relativo de las concesiones sobre las licencias versus la productividad?" En el silencio destructivo del infierno sólo se oye los gemidos de las almas que eligieron sin querer el fuego. Como toda tentación, al principio son gritos de alegría porque una licitación ganada sin concursar ofrece más que un laburo nuevo; después vienen los desmayos y por último el acuerdo que sella el desprendimiento del alma de su cuerpo. Muerte felíz, aunque dolorosa. Navidad boreal en una ciudad que recibe el más tentador de los manás venenoso. Estación blanca, altiplanos de papeles, calor histérico, copos de muerte, luz amarilla e intermitente, luz verde, carnet de conducir para Mariano Torresi, tira al arco y ¡dedos de acero para Mondragón! (¡pero qué dicee!). En tanto, Shake contempla la derrota de la urbanidad, ¿y del sistema económico? Sigue pensando. "Quizás las ofertas son las acciones de negociación más importantes y el patrón de estas ofertas puede ser un excelente indicio de los objetivos que persigue la masa crítica". _¡Ahí está la clave! ¡Esta es una lluvia de ofertas sin retorno para Defensa del Consumidor! ¡Si encuentro al patrón de estas ofertas salvaré a la humanidad y de paso seré el protagonista del negocio del nuevo siglo! _ entusiasmado despilfarraba optimismo sin fundamentos hacia todas las direcciones tridimensionales del giróscopo, mientras abajo la sombra de papeles seguía apagando vidas en progresión geométrica_ ¡hallar el patrón de esta lluvia de ofertas y negociar, negociar, negociar y negociar: así se llamará mi primer libro sobre negocios". En esta perspectiva de poder se proyecta Shake: si cada licitación ganada es una valija de dinero y las licitaciones ya cubren la ciudad, entonces ¿cuánto dinero hay en esta...? Mientras más dinero, más poder, más trascendencia, más seguridad, más imagen, más mujeres y mejor reputación. _ ¡No, no lo hagas! _ interrumpe Giselle, con ojos de vampiro calcinado, en sus últimos momentos con vida. _ ¡A usted no la conozco! ¡Por favor, no se presente a trabajar con esa mala imagen! Giselle cae al suelo de la azotea y desparrama un lagunal de lágrimas, que se convierte en cenizas de espirales matamosquitos. En ella, una frase que expresa su último deseo, el mensaje de su vida. Shake aproxima su vista hacia aquella lágrima petrificada y se sorprende al comprobar en ella una expresión: _ ¡Rosebaud! No, perdón, soy un wacho. El único empresario sobreviviente de la ciudad de la furia fija su mirada en los cabellos platinados de Giselle, sin vida. Se arrodilla. Le besa la frente y el primer plano de sus ojos se estampa en las últimas palabras de Giselle, escritas con lágrimas de ceniza: "Demuestre cómo la clave del éxito en las negociaciones consiste en entender los esfuerzos, palabras y acciones de la contraparte". Cierra los ojos. Intenta extraer una lágrima. Allí recuerda que alguna vez fue un ser humano, seguramente cuando veía las telenovelas de los sábados en esos tiempos que no aprendió a llorar en el Liceo Militar. Pero no puede más que extraer una lágrima simbólica y sentir, también en forma simbólica, la muerte de un ser querido del trabajo. Esa lágrima, al fin y al cabo, llega al corazón. Al corazón de la madre de la secretaria fallecida, que llega conmocionada junto al novio de la chica. Este último, con una sensación de alivio porque ya no tendría que buscar un trabajo de diez mil pesos por mes, para vivir en Puerto Madero, como lo quería su prometida. Pobre Giselle. Shake intenta hallar una respuesta de su corazón, que parece estar hipotecado desde que se dedicó a los negocios. Es que corazón se sentía inútil para compartirlo con el ideal de su vida, sintetizada en la frase: "cuidar la imagen a corto plazo y la reputación a largo plazo". En tanto, un viejo choto esparce las cenizas. Terror: el cadáver de Giselle, la bella aspirante al management, es ahora el cadáver de una borra gris, resaca de las tripas de un perro salchica, desparramadas en la autopista Panamericana, tras ser atropellado por un Kenia. _ No sólo murió sino que también destruyó su imagen y su reputación ¡Qué horror! Roberto Shake, abandonado a la soledad por esas tremendas palabras pelotudas, si se las puede llamar así en el éxtasis de un duelo, abandona la terraza, piso cuarenta y uno del edicio circular, antes de que aparezca enterrado en los papeles, que a esa altura crecía en montañitas en ese lugar. Ya lo sabe: el negocio ahora está en no leer ningún pliego, hasta encontrar al "patrón de las ofertas". _ Buenas tardes, jefe Lo mira, como yo lo estoy haciendo ahora al monitor de mi PC. Se trata del ¡único sobreviviente del edificio!: frente al espejo, Roberto Shake ante su imagen virtual, que le devuelve el saludo. Sólo él. Avanza hacia la computadora. Tan aburrido que habla consigo msimo y también se saluda a sí: se trata del síndrome de abstinencia de un hombre acostumbrado a las relaciones públicas. _ A partir de este momento, 19 de febrero de 1999, 19.19 horas, yo, Roberto Shake, me designo presidente de Asuntos Públicos Relaciones Institucionales S.A., por ausencia de compentencia en el mercado de ofertas laborales...perdón, en las ofertas del mercado laboral (en realidad porque no hay otro que lo haga). A pesar del terror urbano, en su interior siente un orgullo capitalista: el ascenso, sin pisar cabezas, porque las cabezas ya fueron pisadas por las circunstancias. “Nunca me harán un juicio por acomodado”. Coctel de champagne portugués en una heladera del directorio, exclusivo para visitas del exterior. Tranquilo, patas para arriba, respira satisfacción en el sillón del presidente de la organización. Las personas dominantes detestan todo lo que indique sus debilidades. La felicidad del empresario esconde y disimula una flaqueza. No se explica tanta satisfacción en un escenario de horror, salvo que se contemple desde una perspectiva individualista. ¿Qué significa estar arriba del pedestal? ¿un derecho para ejercer el Bien Común o una bebida espumosa para derrochar con “sólo para entendidos”? “Con su primera oferta, usted debe crear un espacio amplio para el regateo” _ activa en su memoria los primeros consejos de su tutor del posgrado_ “y después irse acercando lentamente hacia la posición de la contraparte. Cerciórese de que su oferta le deje un amplio espacio para el regateo”. Infinitas escenas capitalistas en su marulo. Afuera, el mundo agoniza. Por esas razones de querer ser el gerente general de todo, Roberto Shake decide pisar el escenario urbano de la destrucción, para asumir la presidencia de las acciones –en el sentido de los acontecimientos, no tanto a las correspondientes a la Bolsa de Valores, o sea. _ ¡Un mundo explotado es un mercado por explotar! _ gritó al cielo gris y empantanado de nubes tristes. No entiendo. La sanata más cósmica de la humanidad. Un materialismo criminal. Quien dijo esto pisa la vereda y de repente descubre que está en América Latina. El edificio circular de donde salió es la embajada del Primer Mundo en el Tercer Mundo. Muerte. Niños aislados en las terrazas de los edificios céntricos. “La preparación para negociar con el patrón de las ofertas: defina los asuntos, fije sus objetivos, analice la situación desde el punto de vista de ellos y planifique su estrategia”. Autos amontonados y otros huyendo del gran incendio (gran negocio). Hombres crucificados en el fuego, viudas aterradas con sus espejos oscurecidos, gente perdida que se pierde más y discapacitados aislados en el asfalto. Impotencia en Defensa Civil, bomberos, ambulancias y la policía. Exterminio paulatino. Las sombras del “día después” avanzan en cámara lenta para cubrir la ciudad con una inmensa nube, tóxica. “El negociador ideal tiene la necesidad de ganar, dureza y habilidad para crear relaciones confiables a largo plazo, como la persona dependiente; y tiene objetividad, rigor analítico y habilidad para dominar información compleja”. En la calle, Shake no puede cortarle el rostro a los cadáveres que empieza a reconocer. Los ubica porque él recibe las tarjetas de Navidad de las cúpulas directivas de las principales organizaciones “con buena imagen” del país. Todos los sin vida, fascinados por las licitaciones asesinas. La frialdad de Shake le configura una rigidez facial que por dentro el alma lo disfruta, ya que se sitúa en el último eslabón de la intimidad. Es que estar arriba de todos es lo primordial. No basta con un sueldo de cuatro mil quinientos dólares al mes, más ticket canasta y el abono del colectivo. En la carrera de la superioridad importa estar arriba, porque significa pertenecer al estatus del poder, de aquel poder que regula los mecanismos del sistema económico del país. La imaginación empresaria de Shake supera y desborda el espectáculo de terror que observa en vivo y en directo. ¿Por qué tanta frialdad? Él mismo lo responde: “Lo primero y lo más importante es que deje a un lado su sentimiento. Usted debe relacionarse con las personas distantes de acuerdo con la personalidad de ellas, utilizando hechos y no sentimientos; las personas distantes quieren estar lejos de las debilidades del mundo. Jamás aceptarían tener un hijo down o que un morocho adoptado se integre al grupo familiar”. Palabras que esculpen la personalidad de Roberto Shake: rubio, pelo corto, todo el día de traje, 0% de transpiración, rostro hermético, pulcro, preocupado por su imagen, relaciones interesadas y “distantes”, el dinero como el referente de la escala de valores de la “imagen”, ideales estrechos, conocedor de todas las capitales financieras del mundo (Hong Kong, Nueva York, Londres y Tokio), pero ignorante nato de las capitales turísticas de su propio país. Aburrido, prejuicioso, aparato –dicen que en la escuela lo llamaban “Shou 90”-, moralmente agnóstico, corto de vista y ausente del mundo de la vida. La TV satelital informa lo mismo: el caso Cóppola. Perdón, empecemos de nuevo. La TV satelital informa lo mismo: el mundo es víctima de una lluvia mortífera y en la ciudad de la furia es donde cobra mayor intensidad. Sólo sobreviven los ciegos y los periodistas de Crónica Tevé, que usan esas licitaciones como repositorio de papel higiénico en las estaciones de servicio de la vieja YPF. Por supuesto, también los analfabetos zafan, al igual que los niños pequeños, aunque en las grandes ciudades del planeta casi escasean los analfabetos y niños. Sin dudas que esta invasión deja el poder en manos de la barbarie campesina. _ ¡Oh, no! ¡La ignorancia, la sencillez y la mala reputación al poder! En su mente recuenta los malos momentos vividos en sus diplomáticas giras de management. Especialmente cuando una vez ciertos directivos japoneses le muestran el aspecto ridículo del gaucho y se lo echan en la cara. “Así, con esa imagen, los argentinos son los payasos del Tercer Mundo, ja, ja, ja, tchuin tchuan pionk clu won sched”. De ese modo, siente orgullo interior por ser un flamante directivo de primera clase, pero también percibe indignación y vergüenza de ser argentino, y más ahora, en este ambiente de barbarie y destrucción, de incendio y ruina. _ Los compradores_ refiere una vez a su hija Leticia Money_ pueden aparentar que sólo están analizando el mercado, aún cuando necesiten desesperadamente un proveedor. En circunstancias normales_ continúa_ los verdaderos vendedores no pueden aparentar porque todo el mundo sabe que quieren hacer el negocio_ Recuerdos hermosos (“todo el mundo sabe que quieren hacer el negocio”, sigue repitiendo), que enaltecen su orgullo y justifican su máximo cargo directivo, ante la ausencia de un testigo o autoridad que lo legitime. Shake descubre que el dinero tiene un límite; en cambio el poder, no. Va sumando escalones de ambición a la medida que pisa los cadáveres carbonizados que ya no asustan tanto, porque lo que menos se parecen es a seres humanos. Mientras aumenta el terror urbano, más satisfacción deposita en su patrimonio material, disfrazado de espiritual, porque se siente dueño de toda la miseria que ve; que, como dije, para él eso significa un enorme negocio. _ El gerente de Bunge y Born, afuera; los presidentes de Coca Cola, Sevel, Molinos Río de la Plata, Multimedios Clarín y Helados Lomoro han muerto...¿quién me puede frenar? La ciudad de la furia, peor que Roma tras el incendio de Nerón. Pero lo tiene claro: no leer ninguna licitación hasta hallar al “patrón de las ofertas”. Igual, la tentación existe. Imagina ser el único gerente competente del mundo. En pocas horas ya es el gerente de la ciudad. Nadie es nadie. Los sobrevivientes son ineptos o vagos que no leen porque los profesionales y los capacitados leen todo tipo de información para mantener la actualidad en pie, y además no dejan correr la oportunidad de leer un misterioso papel que cae del cielo. Así, esta lluvia de licitaciones logra aniquilar al sector más instruido y ambicioso de la sociedad. Se espera, entonces, un futuro decadente. Esa es la consecuencia más grave de esta invasión capitalista. Sobredosis de competencia –de esa competencia por agarrar una licitación del cielo, como si fuera el ramo que la novia tiró hacia atrás-, sin dudas que siembra nuevos brotes de ignorancia. Con la ignorancia, especulan muchos, es más fácil manipular la libertad. Luz verde para Roberto Shake, que sigue a pie. Las calles y autopistas, saturadas de pliegos; la posibilidad de ir navegando por el Río de la Plata hasta su casa, tampoco, carajo, por el papel acumulado; por último, queda el helicóptero de la organización que ahora preside...y, sí. Un presentimiento que lo aparta de su revolución ambiciosa: volver a casa en horario de trabajo. Con las ganas de celebrar su histórico ascenso con su esposa brasilera Eviña y sus hijas Pía Leudante y Leticia Money. “Fije un objetivo para cada asunto_ registra el mandamiento de la organización estructural a su memoria_ si no sabe para adónde va., porque así será muy difícil que llegue. Estos objetivos deben dividirse en esenciales y deseables. En el caso de los objetivos esenciables, decida lo que debe obtener. En el caso de los objetivos deseables, decida lo que le gustaría obtener, pero prepárese para hacer sacrificios en torno de ellos, para lograr sus más importantes objetivos”. Ya tiene bastante: capacitación con maestrías y diplomados en Georgetown, Paramaribo, Denver, Iquique, Oxford, Chilecito y Boston. Uno de ellos, “¿Por qué Chicho Serna erró el penal de Colombia ante Argentina en Barranquilla? Tesis, fundamentos y consecuencias institucionales”. Además (lo más), es el gerente general de todas las grandes empresas en la que fallecieron sus máximos directivos, enceguecidos, convertidos en ratas con “mala imagen” y finalmente calcinados. _ ¡Basta, Rodríguez! ¡salga del baño!_ con furia de empresario explotador. _¡No, doctor Shake! _¡La información más importante para usted son los objetivos de ellos! _¡Es que no logro determinar y maximizar la gama del regateo ni los plazos del negocio! _¡Salga del baño y déjeme en la casa, luego llévese el helicóptero donde más le plazca! ¡hágalo antes de que le reste puntos en el rating de imagen de los empleados del mes de Asuntos Públicos Relaciones Institucionales S.A.! ¿No se dio cuenta de que ahora soy el presidente ejecutivo? Rodríguez se estaba enterando en ese momento y hubiera sido la ocurrencia de preguntarle quién lo había designado. _Estoy a su servicio, señor presidente, le pertenezco _ Tomátela. En tanto, Shake sale del baño, asciende al helicóptero y en veinte minutos de vuelo borrascoso llega a la quinta en San Isidro. El hasta ahora su mano derecha en la gestión de la empresa, Rodríguez, se sentía absolutamente despistado con la situación y al igual que Shake, rechazaba asimilar la tragedia que se estaba viviendo en las grandes ciudades del mundo. El empresario hace una vista general de su mansión. Necesita llamar a Eviña. La tecnología lo ayuda. _ ¡Hola querida! ¡Buenas noticias: soy el empleado del mes y el presidente ejecutivo de la empresa! Casa, o mejor dicho, mansión tomada por un fuego creciente. Ojos de vampiros calcinados, rondando en el jardín, en la búsqueda de la entrada principal, que para llegar a ella hay que experimentar toda una aventura. En el camino, tres mensajes escritos con lágrimas de cenizas. “Punta del Este, querido” (Eviña), “¿Me prestás cinco mil dólares para un fin de semana en Las Leñas con Maru?” (Leticia Money) y “Mi estilo de mujer casamentera sólo admite a jugadores de polo con diez de handicap” (Pía Leudante). El resto, una mansión gris y sucia, borrada del mapa. Absolutamente en ruinas. El único sobreviviente, el doberman Pilato. Papeles en la pileta y en el jardín, esperando prenderse con las hileras de llamas. Shake descubre que su mujer y sus dos hijas efectivamente abrieron unos pliegos. No fue inesperado. Quizás las siguientes palabras no nacieron de su razón, sino más bien de su corazón, pero al decirlo marca un antes y un después en su vida: _ ¡Soy un miserable! No quiere saber nada con las licitaciones. Transformación del alma. Ahora se integra a la humanidad como hombre íntegro. Por primera vez en su vida desabrocha su camisa y arroja el saco y la corbata al fuego. Siente los latidos de la vida. La cruz de Jesucristo se imprime en el fondo de su mirada y deja huellas en la puerta del largo pasillo, descendiente, que conduce al corazón. Su orgullo se apaga. Siente temor y tristeza por lo que sucede en el mundo, el Tercer Mundo. Empieza a preocuparle. _ ¡Pilato, al sótano! _ ¡KWAC KWOC KWIC KWAC (guau, guau, en lenguaje empresario) Desaparece la frialdad facial. Por primera vez echa de menos una mala imagen: la suya, que es la de un hombre despeinado y desaliñado. Se va el perro y el silencio le abre por primera vez la puerta de la intimidad. Desde ahora en adelante, Roberto Shake es el Starkenauta. Está de moda contar chistes acerca de la clonación. _ ¡KWOC KWAC KWIC KWUC! _ Vamos Pilato, calla que la desesperación a todos nos tiene crazy _¡KWOC KWIC KWAC KWEC KWUC! _ Perro, ¡de qué sirve este impotente lenguaje empresario!: desde ahora eres un perro proletario Pilato sigue enroscando su mordedura en el durísimo nudo de la claustrofobia. _ ¡KWOC KWEC KWIC KWAC! _ ¡Vamos Pilato, a mí también me va a costar regresar a la plenitud humana!. En algún momento creímos en una salvación del mundo en base al juego desordenado de la libre economía y del poder, ¡entiendes! _ ¡KWOC KWAC KWOC KWIC! El starkenauta lanzó una llamarada de bronca: _ ¡Pero no puedes ladrar como un perro normal! _ ¡KWOC KWAC KWIC KWRZICXSDWB066! ¡PLUM! ¡CRASH! ¡BOOM! _ ¡Pilatoooo! Las manos, blancas de tanto apoyar la Parker 085 alt N, acarician con prepotencia un material rugoso, eléctrico y tensionado: los cabellos despeinados del starkenauta. Ahora, silencio, silencio movedizo, como el del Génesis, orquestado por el orden divino. Afuera, un imperio inorgánico de papeles que matan con las manos limpias. Se mueve y rota más veloz que la Tierra. Los latidos de la premonición sacuden los campanazos que irritan la piel de tanto temor. Campanazos que no advierten nada y que luego se escurren por arte de magia en el pasillo más veloz del olvido. El starkenauta avanza porque la grabación se acaba; la cinta se suelta y el rollo gira con mayor velocidad. Despide el aullido silencioso del favor no cumplido en el perro, por lo cual los cabellos electrizados del starkenauta suman alta tensión, tan sobredimensionada que se reparte en los pasillos del olvido y en las interrupciones de la vista. Shock a veinte mil voltios. Un rollo que manifiesta un espacio de tortura inhumana. Así trabaja la cabeza cuando los prejuicios compiten fura de la ley con los temores. _ Oh, alguna de las chicas dejó rodando la cinta antes de morir...

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La esperanza, lejos, en el horizonte de una humareda, una luz intermitente que señala un puntito naranja en el espacio. Sin vientos ni lluvias que la apaguen, pero más cerca de la agonía que de la claridad. El empresario sobreviviente arma la vieja grabadora. Paciencia. Sobredosis de pilas para afirmar todo lo claro que la tiene. Una voz grabada es, al menos, un vestigio humano y una información. Junta un rollo de treinta metros y logra ubicarlo en la máquina. Ajusta el micrófono. Primera prueba. Otra luz intermitente, ahora en la mirada, a punto de incendiar la conciencia con una llamarada de alegría, a primera vista, quizá._ Crshhttt....KWOC KWAC KWOC KWAC KWIC KWUC KWAC La vieja grabadora, impulsada por casualidad desde el ventilador de techo, termina en la mitad de la calle, con media docena de cristales rotos como peaje de tránsito, violentamente atravesado. Mirada baja. Lento. El estrés, una pupila dilatada con láser. Un vino con miles de litros de agua mineral. Confusa confusión. ¿No hay estrés? Sólo una semilla sólida, una suerte de amalgama de la bronca que motoriza nuestra vida. Parado, sin cara de preocupado. Solitario ante una misión que la conciencia traduce con dificultad. Más que una misión puede ser una simple idea para salvar el mundo. Sin mujer, sin perro y sin hijos, su verdadera familia es el mundo y por ser hombre, su condición social lo obliga a ser padre y hermano de una comunidad. Acaricia, esta vez con menos preocupación y mayor firmeza, el volante de la conducción social, convirtiéndose así en el nuevo capitán de un arca que se ahoga en papeles, en la seca profundidad de la mentira._ ¡LA REPUTACIÓN DE LA IMAGEN QUE LO PARIÓ! Bueno. La cabeza de Pilato, recién vuelto a la cordura tras meter la cola en el enchufe roto, se cuelga en el escritorio del ahora ex empresario Shake, junto al jabalí de Normandía y al búfalo de Billy Bond. Así, este perro guardián concluye su existencia por el miedo que le generó ese grito antiempresario y atronador. Para el Starkenauta, esto sí que es demoledor:_ Y también mataron al perro...¿cómo? Silencio glacial en un molesto intervalo de los pensamientos, cuando la razón se traba en la caja de cambios y la idea se carga con bronca en la punta de la lengua, sin poder salir. Un garrotazo de carne y hueso en la cabeza aún fresca de Pilato. Sin piedad, por afuera; anestesia ineficaz para el dolor del alma. Miradas escrutadoras, analizando dos nuevas dimensiones de la realidad: los temores y los prejuicios._ Debo salir de acá: ya no tengo esposa, hijas ni perro. Quizá, el no tener nada significa buscarlo todo, o tenerlo todo regalado de Dios pero la indiferencia del egoísmo traba con mucho éxito el mecanismo de aproximación a los demás, para ofrecerles el corazón. Ahí, seguramente por el vuelo poético de la reflexión, acribilla los pensamientos el starkenauta: de gratificación que entrega Dios a los solidarios, con el sabor irónico de la satisfacción, valga la redundancia. De lejos, Shake ha perdido todo, inclusive sus ambiciones; pero el starkenauta advierte un inmenso planeta de carne y sentimientos: cavar y extraer todo el petróleo mágico de las almas. Ser millonario de la nada a cambio de la felicidad._Debo salir de acá, te lo acabo de decir. No es habitual un diálogo entre el narrador y el narrado, pero esta fue una excepción, a pedido del estado deplorable del protagonista._ ¡Shake! ¡Shake! ¡estamos desrregulados! ¡ya no hay masa crítica! _ ataca desesperado el joven Schell, gerente del Mc Donalds del barrio, de 23 años, yuppi prometedor y con una pesada carga de ambiciones a cuestas, solo comparable con el volumen de papas fritas que coloca en el hervidero por día en su negocio de comidas rápidas._ ¡Ma qué masa crítica, las pirinolas! El yuppie, en bolas náuticas, sorprendido, se convierte en el primer testigo de la transformación sufrida por Shake._ Roberto, desde cuándo usas palabrotas no técnicas, esa no la tenía calada._ ¡Abrí los ojos y cerrá la boca, huevón! Indiferencia marcada en una piel sin heridas de la realidad._ Vamos, Roberto, ven a casa, que mamá preparó picsa con patatas fritadas y frijoles mantecosos_ ¿Toda tu familia bien? ¿Aún consumiendo toneladas de hidrato de carbono por día?_ Se murieron todos. Sólo quedó Gloria, mi mamá protectora que no me deja ponerme de novio._ ¡Fuera de aquí, miserable!_ ¡Roberto, ahora me siento libre, ya no tendré más presiones de nadie!_ ¿Estoy trastornado de la nuca o acabo de escuchar que “ahora me siento libre”? Portazo. Portazo existencial. Sin tiempo para asimilar esta abrupta transformación. “Radio Tres informa a la cadena pública de oyentes del barrio. El comandante Mejor Oferta ordena el siguiente comunicado: Ante los acontecimientos digitales de las últimas horas, extraídas de nuestro plan estratégico para dominar la realidad, a través del sentido inofensivo del suicidio en masa generado por la codicia, declaro ante la Justicia Argentina –que nunca existió, pero igual vale la pena hacerlo, por diplomacia- que: punto número uno: la aldea ha sido globalizada por el Capitalismo Alienígena Sin Rostro Humano, la nueva ideología de Marte, planeta que finalmente tiene vida, aunque lo nieguen en la NASA. Somos marcianos e imponemos con democracia nuestro sistema, a partir de nuestro rostro y todo lo que ello connota. Ustedes, los humanos, creyeron que al hacer las cosas “con sentido humano” lo hacían con amor y caridad. ¡Estúpidos! ¡y sobre todo ustedes, los argentinos, que son definitivamente autodestructivos! ¡el sentido humano es la maldad! ¡habéis demostrado con esta lluvia de licitaciones que el sentido humano del capitalismo con rostro humano se autodestruyó, por envidias y ambiciones propias! ¿acaso más de uno de ustedes se les pasó por la cabeza la idea de ser los dueños de la guita de este planeta, después del torrencial de licitaciones que mandamos? Y si echamos millones de licitaciones fue para demostrar que el Capitalismo con rostro alienígena y sin rostro humano es rico, próspero e inevitablemente asociado con la muerte. Pero tan millonario y abundante que decidimos regalar una pequeña porción de nuestras riquezas al planeta Tierra ¿y qué hicieron ustedes? ¡se autodestruyeron! ¿se dan cuenta de lo que son ustedes, animales atrofiados? ¡y con la cantidad de minones que hay en la Tierra ustedes primero ponen el ojo en los billetes!..”
El ex empresario comienza a procesar el mensaje marciano. “No dijo que quiera dominarnos. Directamente dijo que los seres humanos somos egoístas y autodestructivos, que en gran parte es verdad, pero ¿qué significa imponer una democracia? Por otra parte, si expresó que la aldea global ha sido globalizada ¡entonces el mundo ha sido dominado!_ No te hagas mala sangre si el mundo está o no dominado por marcianos, si a ustedes nunca les importó_ responde al instante la misma voz alienígena que dio discurso de presentación en la audición recién escuchada, solo que esta vez no fue por la radio, sino que por televisión: una figura derretida por el calor y con una piel marrón, irregular y pegajosa, en el que apenas se distinguen los dos orificios nasales y los ojos. El starkenauta siente una inyección de miedo al ver por primera vez el rostro del enemigo y cae desplomado al piso.
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_ Hermano, ya lo dije, "la aldea está globalizada", todo lo que pase por tu cabeza estará en mi cabeza_
_ ¿Y así con todos los seres humanos? _ pregunta, con miedo, el ex empresario.
_ Por supuesto_ responde el marciano del monitor_ ya que es la única manera de saber porqué los humanos son autodestructivos_
El starkenauta instala una pausa y se sienta frente al veintiocho pulgadas, con mirada totalizadora, típica del ex empresario ambicioso:
_ ¿Con el dominio de los pensamientos humanos vas a acabar con nuestras miserias?
_ Correcto
Esta palabra marciana le hace recordar al lenguaje empresario y sintético de sus ex compañeros de camaradas.
_ Es como leer todos los archivos del mundo con una lupa, así no van a terminar más.
_ No te creas, ya tenemos pistas firmes de lo que el ser humano es y hemos descubierto que el único modo de vencer a la humanidad es usar al máximo el libre albeldrío de los hombres, y desde allí apenas forzar las tentaciones, porque tras comprobar que el mayor enemigo del ser humano es el mismo hombre, no necesitamos más armamentos que el veneno como condimento de las codicias.
_ No me digás: vos estás ignorando la otra cara del libre albeldrío
_ Esa otra cara, amigo terrestre, es una minoría silenciosa llamada fraternidad o solidaridad. Nunca tuvo eco en la historia de ustedes, salvo en algunas excepciones, pero los dueños de las ambiciones no se llevan bien con esa minoría, salvo los llamados humanos no convencionales, creativos, críticos, rebeldes, periodistas, o como ustedes quieran llamarlo. En Marte abundan estos tipos de obstáculos con vida.
_ ¿Por qué llaman obstáculo a seres que impulsan la libertad desde la reflexión, siendo que la libertad es el arma de ustedes contra nosotros?
_ La libertad bajo la presión de las tentaciones, no sé si fui bien explícito.
_ Los humanos, con la filosofía, hemos analizado a fondo lo que es la libertad. No nos pueden subestimar tan así, don cabeza de goma derretida en el microondas.
_ ¿La filosofía? ¡no es más que un eufemismo para lavar la imagen moral de ustedes!
_ Entonces, ¿cuál es nuestra clave?
_ Las mujeres.
El starkenauta arrojó un cenizero al televisor, como forma elegante de mandar al marciano a la desembocadura de las cañerías cloacales. Dos patadas en la pared y una bocanada de bronca, con un estruendoso pedo, este último, para ver si el marciano se asustaba o al menos se tapaba los orificios de nariz de enchufe.
_¡Salud! ¡Los hombres piensan todo el día en las mujeres y las mujeres, en los hombres y así olvidan el porqué tienen que vivir juntos, si es que ese "porqué" se escribe junto por separado, es decir, "por qué" (¡pero qué dicee!) ¡Es la raíz de la autodestrucción!
El ex empresario la piensa dos veces y responde:
_ En parte es verdad, aunque podrías ser un poco más respetuoso, porque acabo de perder a mi mujer y mis hijas, pero...¿qué ganan con esto?
_ Ustedes no ganan nada. En esta eterna lucha de poderes, ustedes ya renunciaron hace rato, por abandonar la unidad como estrategia de poder universal, pero nosotros...¡aprovecharemos esa falta de unidad para llevarnos a todas las mujeres lindas de la Tierra! Aunque creo que podría ser una táctica riesgosa, porque si las mujeres abandonan la humanidad es posible que los hombres por fin se unan para no perder lo que más chichones cosquillosos le producen en el marote durante las noches. Bueno, chau, cambio y fuera.
El marciano desaparece de la pantalla.
_ ¡Pero quién cornos es este liposuccionado con manteca! ¡primero aniquila a la humanidad, le echa la culpa a nosotros de ello y después el culiao se la tira de moralista y casanova! ¡Todavía no nos damos cuenta de que somos unos paparulos! ¡si quieren poder, pues háganse cargo de Playboy y listo, che, no puede ser que al final hasta los marcianos estén calientes con las flores más bellas! ¡al final también son unos inmaduros afectivos, diría mi psicóloga, qué manga de reprimidos con antenitas!
Silencio cuasiplanetario. La Tierra, cuasiexterminada. Parecía la Argentina de la hiperinflación de Alfonsín. Sangre fría, para no pensar en caliente. La vieja experiencia de ser empresario parece tomarlo de vuelta, porque después de todo no está mal parar la pelota y poner en funcionamiento la experiencia y la razón. "Creí haber tomado el licor del olvido _piensa el starkenauta_pero de nada sirve negociar en forma animal". Detiene la vista y sus ojos se diluyen en una Sagrada Biblia. Allí se siente absolutamente comprendido. Cuenta las hojas livianas de ese pesado texto con la misma velocidad de la máquina contadora de dinero, aunque ningún corazón está preparado para leer tan rápido. "Aquí no hay fórmulas ni estrategias de negociación, pues ¿cómo vivían los cristianos inversores? ¡aquí no dice nada!" (aclaremos que se le pasó por alto la primera parte de Hechos de los Apóstoles, donde explica qué hacían con el dinero los primeros cristianos.
No tiene tiempo para recorrer las heridas intransitables de su alma. Directamente no puede caminar en su alma. La bronca espumosa de la cerveza sanguínea rebalsa sus ojos, muy morados y ciegos de obsesión. La presión sube y ese maldito veneno revienta su cabeza.
_ ¡Ese tipo era el famoso Patrón de las Ofertas! ¡lo tengo que agarrar! ¡lo tengo que destrozar!
La conciencia le ataca por el lado ciego del rugby cuando recuerda el mensaje de amar a los enemigos. Evade esta respuesta del alma mediante un puntapié passareliano en la biblioteca del escritorio de su casa. Caen diez libros y un folleto: la publicación de un grupo de agustinos tercermundistas, en donde afirman que el mundo vive en un capitalismo salvaje, salvaje y muy salvaje.
Capitalismo salvaje. Capital: Tokio. Antes de que salga el sol, se levanta el ataúd de cinco estrellas en donde un ponja vive. Traje limpio y cosido hasta el último centímetro del cogote. Ningún animal en la vereda de fibra óptica, porque hay tanta saturación de información que necesita desplazarse en canales más amplios, como la vía urbana. Un millón de japoneses en un Metro de doscientos metros. Subterráneo. Trozos de carne picada que se alistan en la máquina ruidosa de la rutina. Fetas de salamines humanos, empaquetados, en el subte: uno, dos, mil y trescientos mil vagones a lo largo de la jornada, circulando más rápido que la luna sobre la Tierra. Correr. Mujeres con anteojos de gatúbelas, intelectuales en la matemáticas y el marketing, con sus corazones y fantasías depositadas en un seguro de vida. La vida es el trabajo y el trabajo es la persecución de la dinámica. Comida plástica, la dinámica de los tableros digitales con la información del mercado bursátil de Nueva York y Tokio al instante, o al tiro, como dijo más de una vez un chileno, vendedor de frutas artificiales, con alta dosis de vitaminas y minerales. Cabeceras platinadas a la europea. Aire acondicionado. Gestos de saludos sólo para entendidos de la buena imagen. Horas extras. Subterráneo continuo y repleto de estrés, persiguiendo al sol que tiene como destino único el Occidente. Jamás lo alcanza. Occidente se lleva los sueños de Oriente, aunque este último se queda con buena parte de la recaudación, según dicen. Oriente se queda sin alma. El oro, un regalo consuelo. Aunque parezca elegante y platinado, cada corbata obligaoria es un estímulo al salvajismo. Salvajismo intelectual. Salvajismo Capital.
_ Hy, hy, do you take me with Chuan Yo Get Do Kremau, for Toyota Sistem Inc, cachai uón?
_ Ey, kuta keta llama fopa miudl ñoro alskdkkjs sofa iago milda mundo kucinao dt ta shajka a zulu
_ ¡Debes venir hacia aquí: el jefe de los enemigos está en la ciudad de la furia!
_ Jefe Mal Dito tar en Internet, cuiao
_¡Pero no, japonés choto, lo sintonizé en el televisor de casa: tu ya sabes dónde sólo atiende nuestro Creador!
_ ¿Y Buda?
_ Si es en Budapest, andá a buscarlo vos, pero te necesito ya acá
_ Yo viajar en Internet
_ Bueno, ahora conecto el modem y la impresora. Traete algunas instrucciones útiles para conquistar a un Patrón de Ofertas. Estamos ante el negocio más importante de la historia de la humanidad.
El ex empresario, pero ahora empresario, escribe en la pantalla el correo yogurt.descremao@chinchung.com
_ Ahora seremos dos contra estos marcianos reprimidos y criminales.
Problema: la impresora no tenía papel. Además, por más que el ponja no tuviera la estatura de un basquetbolista, igual requería una hoja oficio, ya que con un A4 saldría todo el cuerpo menos la cabeza, es decir, la parte más inteligente de su compañero de batalla. El starkenauta advirtió tarde este problema porque la máquina ya estaba imprimiendo sobre el cabezal de goma. En tanto, el japonés andaba retorciéndose en toda la impresora:
_ ¡Crash pluak grudodiaipon struakcroassijc lañññdelfajansieohe!
_Callate que ya meto el papel. Si no fueras tan pipón entrarías en hoja formato carta
De apurado metió una res de doscientas hojas A4, por lo que el japonés salió impreso por partes y de manera repetida.
_ ¡Oh, no, tengo ponjas hasta en el agujero de mi c..!
La impresora, no sé por qué cornos, decide imprimir toda la res y cada papel es el 80% de un japonés. Así, los últimos japoneses salían más pálidos, por culpa de los restos de tinta de la máquina. Los ruidos de exclamación de cada ser impreso empiezan a atormentar al starkenauta y apenas descargó su furia con las siguientes palabras:
_ ¡La reputación de la imagen que lo parió, por qué no se me ocurrió imprimir con papel higiénico, así a todos los puedo tirar al inodoro, para no decir a la m.!
Uno de los impresos, por cierto clonado, aparece con una computadora portátil -lo que implicó imprimir media hoja más. Abre la pantalla y escribe con símbolos orientales, aprienta un botón traductor y se lo muestra al starkenauta. El texto decía lo siguiente:
"Usted ser jefe y nosotros obedecer. Escribid vuesta orden y nosotros ejecutarla. Luego abonar servicios en euros".
Un escalofrío de vergüenza hiere el orgullo del starkenauta. Entiende que el marciano le había pifiado cuando aseguró que la libertad no tenía márgenes para la solidaridad y las buenas acciones.
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Ciudad de la furia, después de las llamas. Las ambiciones de los papeles caidos colman la paciencia de la población. Alguien prende fuego y esa amargura suicida incendia manzana por manzana, hasta la última ceniza. Con ellos, cuerpos inocentes de niños y analfabetos (en el 2.020 son analfabetos aquellos que ven telenovelas por el canal Volver), que no alcanzan con sus piernas. Mundo englobado en la miseria: los porteños corren hacia el Río de la Plata porque oriente es la salvación; los japoneses huyen hacia occidente sin darse cuenta; ambos van a enfrentarse; "¿por qué?, se dirán ellos mismos y la misma pregunta me hago yo, que a esta altura de la trama estoy más despistado que transitar en una ruta mendocina, de noche, sin la pintura blanca de la banquina.
Diez japoneses modernos y tecnificados asaltan la Bolsa de Comercio y diez subterráneos. Dentro de la jerga de ellos son los "nostálgicos" porque extrañan la guita y el rebaño veloz que transita bajo el asfalto. Suben todos los clonados (fotocopiados, o impresos). A la vanguardia y en el volante del tren principal, el starkenauta. Se trata de una estrategia simple: así como San Martín utilizó varias columnas para atravesar la cordillera y conquistar Chile, el starkenauta se valdría de columnas de subterráneos para reconquistar la ciudad. Su primera voz de mando hacia ese ejército improvisado de orientales obedientes fue la siguiente:
_ Agarramos la Panamericana y los acorralamos en la cancha de Boca Júniors: allí recibiremos la ayuda de la pasión del pueblo.
Partieron los subterráneos para distintos lugares. Algo había salido mal. Starkenauta reconoce haber omitido una indicación, expresada en voz alta y en español:
_ ¡Yo sabía que eran pelotudos, pero jamás imaginé tanto!
El coche número uno se mete con todo en la General Paz, zona limístrofe de la ciudad de la furia y la gran ciudad de la furia. Allí soplan ventiladores de smog fatal desde los autos quemados como consecuencia de la cadena de papeles. La frialdad empresaria le impide apiadarse de los cadáveres que van surgiendo de la nada, como personajes de un tren fantasma: mujeres embarazadas con niños recién salidos del colegio, puertorriqueñas obesas con mercaderías del Carrefour, modelos de pasarela convertidas en naipes de asfalto; culonas que hacen de sus restos en el asfalto un lomo de burro, prostitutas y travestis plastificados en los carteles indicadores de señales de tránsito y, por último, cuerpos de atletas plastificados al costado de la ruta. Algunas gargantas que aún pueden llorar echan fuegos del desencanto. Ciudad solitaria, abandonada a la trama más dura del Apocalipsis, espera la resurrección y eso significa rescatar gránulos de esperanza. Todo ha sido incendiado. Tanta piedad para una ciudad muy pecaminosa, víctima por voluntad propia de un capitalismo desenfrenado, que mezcla el óleo de la abundancia con el incienso de las almas encadenadas por el demonio.
_ ¡El Patrón de Ofertas! ¡El Patrón de Ofertas! _ repite el starkenauta con esa obsesión del discurso empresario, que se entiende en todos los idiomas.
Efectivamente, el starkenauta acierta: alguien sospechoso transmite su poder en las pantallas de Crónica TV, que por primera vez en su historia se instala en el corazón de la city financiera. Desembarca del subterráneo, sube con el contingente a la calle y arrebata un colectivo en Paseo Colón. Pone primera y cada cuadra de acelerada produce remolinos de cenizas y de la humareda del mismo colectivo, producto del deplorable estado de su motor, a punto de ser incendiado por una licitación asesina. La city porteña, desgastada por esta invasión, muestra sus heridas en las paredes y en la cartelería digital: un idealista contestatario diría esa parte de la ciudad estaba pintada con los colores de la sucia conciencia del capitalismo; el diario La Nación, cerca de la avenida Alem, expone un basural de archivos perdidos; la Casa Rosada, un gran mausoleo de los que murieron para ser olvidados por la historia; el río, una marea de petróleo vivo; el Ministerio de Economía, un examen de conciencia pública, con la miseria explotada en todo el país a la vista; el Mc Donald, un basurero de plástico aún sin derretir; plaza Lezama, un pulmotor desconectado del oxígeno salvador...
_ ¡Fuera de aquí! _ carga los dientes con la furia de los esclavos de la Corintos, en tiempos del imperio romano.
Se quiebra una pared de tela del bondi y allí entra un remolino de una sensación de aire acondicionado. Por fin algo respirable. Limpio.
_ ¡Paren...paren! ¡guarden las máquinas de fotos, imbéciles!
Escenarios multicolores. Rubias californianas, super educadas y adiestradas con veinte idiomas simultáneos, con la capacidad de no perder la sonrisa ni un segundo. Minifaldas caconas, diría el indio Solari, y tacos samurai. Rapidísimas, con anteojos tridimensionales. Ascensores de cristal. A mil. Suben como misiles nucleares y bajan como aquellos indígenas encadenados en tiempos de Abraham Lincoln. Una galería tan iluminada y lustrada que no existen sombras ni manchas. Puertas que se abren con el eco de una voz autorizada y tenebrosa, con cristales oscurecidos y de sensación amarga.
Carteros Fast (Fast Postal), llevando carpetas selladas y firmadas en carritos de supermercados, a todas partes. Entre el primer y segundo piso hay cientos de pisos intermedios. Algún matemático diría que los alienígenas disponen de un eje de coordenada más que el x,y,z de la tierra. En esos pisos intermedios, máquinas de Pepsi y cabinas telefónicas de Bell Companic (¿por qué?). De repente, un yuppie con un halo de santidad, que lo envuelve en todo su frac. En su frente pálida y lustrada se alcanza a ver su nombre, escrito en código binario. Pantallas líquidas de publicidad rotativa (340 spot por minuto). Estrictamente prohibido fumar. Más empresarios protegidos por ese misterioso halo de hipocresía, disfrazado de santidad. Limpieza omnipotente. Tanto silencio que esa organización palpita como una jirafa en terapia intensiva. Todos hablan en voz baja. Un inmenso tablero registra el monto de la utilidad bruta, que en los ratos fugaces aparecen.
Estatua transparente, repleto de champagne espumoso. Forma de vegetal. Se llama "el árbol de la verdad": si tomás un sorbo de ese champagne capitalista se acabará este paraiso materialista.
Asombrado, el starkenauta oculta su violencia y parece redescubrir la admiración que siente cuando los negocia en los edificios más inteligentes de Nueva York. Los fotocopiados (clonados), igual.
_ ¡Dejen de sacar fotos, manga de pelotudos!
El peligro de atacar con milicias empresarias del Japón es, justamente, las máquinas fotográficas. Es que dicen que hoy los japoneses son adictos a la fotografía como lo fueron con los samurai.
Los anteojos más sexys del mundo. Uno ochenta de altura. Gimnasia modeladora. Palabras de inocente bailarina. Un esplendor ante un rostro tan liso por un lado, cachetón por otro, y carnoso en total.
_ Señor, permítame que le deje el saco en la recepción. Lo esperan en el quincuagésimo piso.
Ojos de acero para el starkenauta. "Debería darme su tarjeta. Siempre soñé con una secretaria así", piensa. Ella camina como un cordero seducido por el imperialismo capitalista. Con mucho swing, de tal forma que el starkenauta, por esa pelotudez del formalismo, siente elevar su autoestima.
Las puertas de metal cristalino (¿bha?) se abren con el calor de un bostezo a solo diez metros de distancia. Sendero de paz (una sensación). Jardines de alfalfa, luz inofensiva y repartida en todas las dimensiones de la pared, con tal de evitar las sombras. Quinto piso. Objetivo de la organización a la vista. Todo planificado y cumplido. Todo perfecto y no misterioso, a esta altura. Rígidamente controlado.
El corderito sigue sus pasos y entra en la gran oficina, luego de pasar dos controles generales. Las cuatro paredes y el techo de esa gran oficina está constituida por plasmas, con imágenes al instante de todos los rincones de la ciudad de la furia. Escritorio de mármol. Un elefantón con impecable traje se levanta y recibe al starkenauta.
_ Señor Shake, el señor World; señor World, el señor Shake.
Mirada penetrante del guatón, en posición firme y psicoanalítica, con olor a menta virtual.
Starkenauta avanza y extiende su brazo derecho:
_ Shake, Roberto Shake.
El otro, al estilo 007, lo imita:
_ World, First World.
Jamás un nombre y apellido tan soberbio alcanzó a noquear la paciencia del starkenauta. Instante de pavor que el otro aprovecha para sacar su primera tajada:
_ Usted ya las ha visto, las mujeres son nuestras secretarias y son las más bellas del planeta de ustedes, además trabajan muy bien, y por cierto, aceptan muy bien todas las reglas...¿tengo o no tengo razón al afirmar que a las mujeres sólo le interesan el dinero?_ expresa con una sonrisa complaciente, ganadora y maldita.
Starkenauta trata de buscar una respuesta en contra y sólo mira uno de los tantos monitores:
_ Primero, para empezar, esas imágenes son una mentira.
_ Lo que yo veo es lo que usted ve
_ Es una realidad construida por el poder corrupto de ustedes
_ Esa es la excusa más grande que usó el marxismo para convencer a la gente de sus estúpidas y violentas ideas.
_ ¿Acaso Lenin también hizo una revolución en Marte? ¿Por qué no me cuenta?
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Al igual que ocurre cuando la ideología se transforma en el eje de una discusión, la charla se hizo interminable como el smog que deja un viejo colectivo cuando dobla en una esquina. _ Usted tiene razón, yo no soy marxista, pero conozco lo que hay allí afuera, ahora vivo la realidad, no como antes, que me la pasaba especulando en un palacio de cinco estrellas como éste (aunque no tan bonito) _ ¿Usted ve igual que yo, celeste y transparente? _ Sacando las pantallas del televisor, supongo que sí _ ¿Por qué? _ Porque es así, como lo dijo una vez Charly en Cinema Verite: "pocos pueden mirar lo que yo puedo ver". _ ¿Cuándo fue la última vez que García tocó en Marte? ¿Cuántos televisores rompió en los hoteles de allá? Si es por eso que están acá, ya tienen alguna novedad para contarle a los de Crónica. _ ¿Usted se siente bien? ¿Acaso advirtió que traspapeló las líneas del diálogo? _ ¿Por qué? ¿Qué me tocaba decir? _ Vos tenías que decir lo de Cinema Verite y yo, lo del toque en Marte. Pero apareció al revés. _ Es común que eso ocurra en nuestras crónicas (marcianas): el interlocutor va rotando de estados, pero el lector sabrá entender bien quién es el starkenauta y quién el Patrón de Ofertas. _ Usted me está manipulando a través de las líneas de esta crónica. _ No, señor empresario frustrado, usted no entiende porqué nosotros vemos las oportunidades de la realidad que ustedes también ven pero se niegan a ejecutarlas por el bien de todos. _ ¿Y por qué?_ con el discurso vencido, el starkenauta. El elefantón con ojo de merengue marrón y olor a menta le da una palmada en la espalda del starkenauta y le ofrece un habano de carbono: _ Señor, porque estamos en el Primer Mundo. Silencio que se proyecta hacia adentro de las conciencias. ¿Acaso por carecer de unidad, nunca habrá un Primer Mundo en la Tierra y acaso en Marte, donde al parecer todos los cuerpos parecen "comprados" en el mismo cotillón, por esa igualdad con ausencia de belleza que los caracteriza los convierte en seres del Primer Mundo? ¿Y qué pasa si se llevan las mujeres más lindas de la Tierra: surgirá una nueva clase social-epitelial, que hará fragmentar la unidad que afirma el estado de Primer Mundo? El marciano deja que el starkenauta iniciara una reflexión. "Un líder visionario tiene muchas y variadas características, pero creo que las decisivas son que tiene ausencia de temor personal -la clase de temor que determina que la conservación de nuestro empleo y reputación sea la prioridad número uno-, que se muestra dispuesto a buscar consejo y a escuchar, que está abierto a los nuevos métodos; y finalmente, que es capaz de articular un plan razonable de gran alcance para la compañí -reconozco que cuesta reemplazar "compañía" por "sociedad"-, y de trabajar constantemente en ese plan, tantas horas al día como las cantidad de palabras que componen esta extensa oración. Los líderes visionarios no temen afrontar los problemas e incluso tomar decisiones impopulares, con riesgo para su atractivo personal; casi nunca se someten al capricho del pensamiento grupal, que ha sofocado mucha creatividad e individualidad en las compañías japonesas". _ Señor Shake, le ofrecí un habano de carbono. En Marte no cultivamos tabaco ni otras yerbas. Es lo único que le puedo ofrecer. _ Nnno, gracias, prefiero ponerme sus lentes por un rato, aunque tenga la vergüenza de que me gasten por parecerme a la Hormiga Atómica, pero yo no tengo la culpa de que ustedes tengan cráneos de altoparlantes, en fin, ¿me los presta? _ ¡Bha, apúrese, que quiero hablar de negocios! Como decía él, más cerca a parecerse a la Hormiga Atómica que a un bibliotecario, ya comienza a percibir la visión del Primer Mundo, es decir, la de los invasores de la civilización. Pero el redondeo de la síntesis racional aún parecía girar en torno de sí mismo, como un secarropas de cavilaciones. Por ejemplo, ¿qué es la barbarie?: los asados de los domingos con los ombligos al aire y los mosquitos, la visita en bicicleta a la novia del barrio, el sentarse en el cordón de la calle a charlar con una cerveza enfriada en la acequia (hablar de rock y mujeres), el truquito del viernes a la noche, el footing y el fulbito del sábado, todos los partidos que transmite TyC incluyendo el Nacional B, más los del Argentino A que emite América Sports; el almuerzo en casa, el challar durante los carnavales de febrero y el hacer una llamada de diez minutos, que luego se extiende a cuarenta, porque siempre hay un chisme nuevo para desenrredar. Desde que Shake terminó la universidad, comenzó a sentir repudio por ese tipo de vida, a tal punto de calificarlo como barbarie. Pero ahora estaba canalizando el mismo mensaje con el corazón y este último le estaba aportando mejor color y sonido a esa transmisión de las realidades de la vida. _ Las grandes empresas deben mirar más allá del crecimiento para comprobar si la funcionalidad global es un objetivo legítimo, en contraposición al crecimiento por el crecimiento mismo. _ Quizá el acentuado respeto de los japoneses a la ingeniería y los productos alemanes fue el factor que dificultó tanto a los fabricantes alemanes de automóviles para percibir la inminencia de la amenaza japonesa. Yo les aseguro que en diez años, aquí en la Tierra, ustedes usarán los últimos 0 km de Volswagen como carrito de compras en el supermercado. El control de remoto será el único medio de transporte, peró aún falta implementar en este planeta la dimensión "q" (de quatridimensional, complemento de x,y,z). _ Ahora los japoneses se refieren a la "fortaleza Europa" y afirman que cuando los europeos ponen límites al comercio libre, niegan a los consumidores una gama completa de productos. _ Por lo que percibo en mi análisis, señor First World, ustedes no quieren saber nada con los cumpas del samurai.
First World echa una humareda de bronca en el rostro del starkenauta: _ ¡Correcto! _ ¿Y por qué? _ Porque nosotros somos angloyanquilatinosteutonessovieticshúngaroslovenasauriosndígenas, la raza perfecta _ Y están aquí para capturar esa raza en partes diseminadas. _ De nada sirven los latinos o los eslovenos por parte: nosotros hacemos de todo ello la unidad de las razas. _ Entonces podrían decir a la Academia Argentina de Historia que ustedes, los cumpas con antenitas, inventaron el crisol de razas. _ En este sentido, capturar a las argentinas nos facilita la tarea, por eso buscamos morochas con rostro europeo, por ejemplo. _ Y aquí adentro la tiñen de rubia o pelirrojo, por lo que veo First World vuelve a echar una humareda de su cabeza, al mejor estilo mounstro Milton (su seguro servidor, ¿se acuerdan?). Esta vez patea la pared digital del despacho y cada monitor empieza a enfocar cada rostro bello de las argentinas. Caen gotas de agua del techo. El sistema para prevenir incendios contempla desde la temperatura de la bronca o emoción hasta las primeras ráfagas de un fogón. El techo se abre en dos y deja caer una luz de Luna desde un cielo misteriosamente celeste claro. Si bien la tierra es redonde, se alcanza a ver las costas de Africa y Oceanía. El alienígena prendió el matafuegos de su discurso, para que todo volviera a la normalidad. _ ¡Nissan había realizado un anuncio que no tenía precedentes en el caso de la compañía japonesa: reduciría en cinco mil personas su mano de obra asalariada, cerraría la famosa fábrica Zama, cerca de Tokio, y disminuiría sus líneas de producción! _una bocanada de aire fresco alivió la improvisada precipitación acuífera_ ¡en general, las compañías orientales no realizaban esos reconocimientos públicos del fracaso y preferían sufrir en silencio y esperar la llegada del milagro; la actitud de Nissan era notable porque mostraba cuán honda había sido la caída de Honda, Hiundai y de otros fabricantes de automóviles en sólo dos años; ninguna empresa, ni siquiera la rica y poderosa Toyota... _ Toshota, jefe. _ no me interrumpa, animal racional. Decía que esa corporación podía considerarse a salvo de las duras realidades económicas de la recesión en todos sus grandes mercados. _ Le faltó cerrar el signo de exclamación. _Correcto: ¡esa corporación podía....en todos sus grandes mercados! Gracias. _ De todos modos, permítame decirle que percibo envidia hacia los japoneses por parte de ustedes, quizás porque los fabricantes de automóviles de ese país tenían que afrontar otros problemas, aunque mostrasen una sólida actitud de confianza en Ginebra. _ ¿Envidia? ¡Las utilidades del volumen de las exportaciones a Estados Unidos casi no existían y el yen comenzaba a elevar su cotización, pero...más allá de las mujeres que usted querría negociar conmigo...¿acaso hemos matado a mujeres y niños inocentes? Usted mismo los llama "barbarie" y eso puede desaparecer en una generación, aunque tropezarían con la misma piedra si no apuntan hacia la unidad. _ ¡Basta de discurso confuso: ustedes han llevado a cabo un holocausto! First World se sorprende. No la ve. Y le responde: _ ¡Cualquier capitalismo salvaje acaba con los inútiles, o sea, los niños, ancianos y vagos! ¿Acaso no lo hicieron ustedes en Hiroshima y Nagasaki? El discurso confuso y tendiente a sacar provecho de los errores humanos sin dudas que paraliza al starkenauta. Un hombre no puede responder por los aciertos y desaciertos de la humanidad, pero estos marcianos saben cómo encubrir y justificar ese holocausto y lucha de poder.
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El starkenauta se sorprende. Tampoco la ve. Y le responde: _¿Utilitarismo spenceriano, al extremo, no? ¡En nuestra civilización el que mata es asesino y el que se deja morir es un enfermo que se quedó sin novia, laburo o jubilación, pero usted no puede exterminar los bandos al mismo tiempo, eso es criminal y no hay términos medios para eso! _ Sencillo, colega; los inútiles no sirven, hay que matarlos. _ ¿Son inútiles los jóvenes empresarios que querían ganar una licitación y que trabajaban doce horas al día? _ Son inútiles porque obstaculizan la unidad. _ ¡Eso es comunismo, porque el capitalismo salvaje los dejaría morirse solos, fuera de la competencia, como ocurre en los países latinoamericanos en que se aplicó el capitalismo con corrupción! _ Gilles Lipovesky diría que esto es "El imperio de la mentira efímera". _ Admiro a ese filósofo. El starkenauta da un paso adelante y arroja un fuerte piedrazo al ventanal de pantallas plasmas. Detrás de los bellos rostros que exponen los monitores, un sorprendente panorama del Río de la Plata "como debería estar", es decir, con aguas limpias y transparentes. _ ¡Cara de plástico derretido con voligoma, vea el color del agua, vea, vea, vea! _desesperado, el starkenauta. _ SUPERVEA tiene los mejores precios. SUPERVEA, ésta es tu casa. _ ¡Cara de mochila con chupetes, el cielo no es celeste y blanco, todo es gris, porque si ve bien el ventanal, notará que hay un agujerito por donde pasó mi piedra y allí el único color que predomina es el gris del cielo y el marrón del agua, y déjeme respirar un poco porque acabo de decir una frase más larga que el mapa de Chile, po! Ante la falta de reacción de First World, su interlocutor, en ebullición nerviosa, empieza a romper todo el cristal. Ese Río de la Plata paradisíaco disminuye ante la verdadera postal de ese lugar. El marciano entristece e inmediatamente suena una alarma que se hasta el Círculo Polar Artico. _ Perdiste, Shake. Debe huir. Un cable de alta tensión, roto a medias, justo lo une desde ese quinto piso -ahí se dio cuenta de que estaba en un quinto piso-, hasta el exterior de ese edificio de cuatro dimensiones. Uno de los fotocopiados (clonados), por golpe de la fortuna, lo espera allí. _ Vení vos, cumpa de mirada alineada, hacete un arquito con los dedos y sostenete bien fuerte del cable. Vamos a bajar por ahí_ señalando una línea de alta tensión que lo conduce, en forma descendiente, hasta el colectivo que lo trajo hasta el palacio alienígena. El starkenauta se aferra a las dos piernas del fotocopiado y éste se lanza por el cable sobrecargado de electricidad. Bajan muy rápido. Desde las ventanas, disparos láseres con mala puntería, no sólo por el formato derretido de las cejas marcianas, sino también porque esas armas se manejan desde un control remoto, y sólo los niños marcianos son los especialistas para hacer uso de estos juegos de guerra. Cada metro de descenso son diez centímetros de carne carbonizada en el fotocopiado, que paradójicamente se endurece mientras más se carboniza. Primero los brazos, luego la cabeza, el pecho y la cintura. Cuando arriban al asfalto, sólo viven los dos pies. Apenas el starkenauta se desprende de ese cuerpo fotocopiado que dio su vida por él, al dejar su existencia incinerada por la alta tensión, los pies del héroe comienzan a correr pa cualquier lado, como el reflejo dinámico de la gallina recién degollada. Los láseres intentan cremar ese fragmento de cuerpo que queda. _ ¡Señol amo, señol que hablal mal de japoneses pelseguil a nosotros! _ ¿Dónde sale tu voz? ¿del talón de aquiles? Misteriosamente el bondi estaba en otro lugar. Los japoneses adiestrados estaban sacando fotos a todo el basural. Apenas llegan Hito Lima -el líder de la resistencia oriental, material original de la fotocopia- y el starkenauta, se meten al colectivo como monedas de diez centavos en un chanchito de Rosario Central. _ ¡Están los de Crónica TV, mis hijas estarían orgullosas de mí! _ De qué selviría correr si kámara de Crónica TV no estar. _ ¿Este colectivo tiene radio? _ ¿Para llamal a Interpol? _ Y también para saber cómo va el Tomba con Argentinos Júniors. _ Uno a celo, con gol de colombiano Alzuaga. De repente, sorpresa: el colectivo se mete en la estrecha calle Viamonte y en la esquina de Juncal pasa otro bondi a mil. Los dos chocan. Starkenauta, enfurecido, grita a cuatro voces: _ ¡Manga de bolas náuticas, recién los necesitaba! _ ¡Señol amo, yo il calcha de Boca Júniors pero tenel entrada agotada! _ ¡Estamos en guerra, trastornado de la nuca! _ ¿Y cuándo vel a Maladona? _ Estás a una gota de colmar el vaso y las dos bodegas de mi zona genital, porque me tenés las...
Starkenauta toma el mando del otro colectivo y el suyo queda repleto de japoneses fotografiando hasta las bacterias del medio ambiente. El coche agarra por Corrientes hasta 9 de Julio, de allí va a Constitución y luego baja hasta la Boca. Unas sirenas aéreas -sin dudas, pequeños dispositivos voladores de los alienígenas- los persigue. Necesita llegar rápido a la Bombonera. Sin embargo, se le suben los pelos cuando observa un atascamiento en la entrada al estadio del rey de estrellas. Son los nueve colectivos que integran el contingente, iniciado en los subterráneos. _ ¡Manga de clonados, no ven que aquí nos liquidan de un laserazo, esto no es un subte japonés, por favor dividamos las filas. Todos obedecen a la marcha y en dos minutos, adentro de la Bombonera. El starkenauta se para en el ombligo del campo de juego y alza la voz de la resistencia: _ ¡Escuchen atentos! ¡Cuando aparezca la primera nave del enemigo, todo el mundo a gritar "Dale Booo, dale Boooo, antenitas vigilantes, nunca tuviste aguante, sos la turra, sos la yegua, de los caudillos de Bianchi, ay, ay, ay, ay, marcianitos te vamos a dar, ay, ay, ay, ay, las antenitas te vamos a redoblar! Ni un segundo para la explicación. Apenas suena la alarma del Primer Mundo, que ordena el mayor ataque de la historia alienígena contra la humanidad en sus veintiun siglos de historia, desde la Bombonera estalla una fervorosa hinchada de japoneses fotocopiados, aunque con un discurso efectivo, pero distinto: _ ¡Chiiile-chi-chi.chi-le-le-le-vi-va-chi-le! El starkenauta expresó su decepción con un reproche de guerra: _ ¡Peeeeeelooooootuuuuuuuuudoooooossss! Un fotocopiado, llamado Yogurth Descremado, se anima a explicarle al starkenauta lo siguiente: _ Es cle nosoltros vel al Colo Colo, no conocel Boca Juliors, polque melcado chileno sel más fuelte que melcado algentino. _ ¡Los alienígenas están entrando al estadio, hay que asustarlos con cantitos populares, porque nosotros tenemos pasión y garganta, algo que ellos detestan y envidian porque la razón que los domina no los deja expresar desde el corazón, no sé si soy claro. A estos huevones hay que asustarlos con cantitos populares ¿no ven que ellos odian a todo lo que parezca al lenguaje obrero y sindical. Dicho con otras palabras: ¡¡la popular los mataaa!! El starkenauta se ceba como termo extra largue de mate en estación de servicio de Paso de los Libres: _ ¡¡¡Fotocopiados del primer mundo empresario, olvídense del CV y dejen que la grasa chorre en todo el cuerpo de plástico vinílico derretido!! Al pie de la letra, los fotocopiados eufóricos lanzan en forma grupal ese hit de Michael Jackson que nunca pasó de moda, "Thriller". El starkenauta siente un halo de optimismo al dar a conocer la razón por la cual estas voces espantarían a los alienígenas invasores. _ Me siento tranquilo porque realmente cantan para el poto. La alarma del Primer Mundo suena hasta temblar los pisos de los edificios, pero la desesperación se impone a los ejecutivos sobrevivientes, que se arrojan de cabeza al cemento, como lo hicieron desde el Word Trace Center el 11-S. El piso tambalea, la impresora que echaba licitaciones se quema y las diosas, extrañamente despiertas de un gran hipnotismo, se largan corriendo hacia la Bombonera y cantando a la vez: "¡Xuxuxu xaxaxa, este el es ritmo de Xuxa! Las voces unidas -al menos, lo único que es fácil de unir en una sociedad disgregada- apagan la invasión. Por fin todo se acaba. La paz está con nosotros. _ Y con tu espíritu_ reflexiona el starkenauta, por primera vez, desde el corazón, dando a entender qué es lo más importante de la vida. La fiesta arranca y se prolonga. Starkenauta no olvida a los muertos. Los sobrevivientes "de la barbarie" lo nombran jefe de la resistencia y dispone la reconstrucción de la ciudad de la furia, que ya merece otro nombre. Todas las calles reciben un nombre nuevo. Mundo reciclado. Capitalista, ya lo sabemos, pero en el entorno de un mundo bajo las reglas de la solidaridad, hecho para los seres humanos que quieran estar unidos.
 "Las trampas siempre serán la prueba de la libertad de la humanidad. La tentación a las divisiones serán una constante. Una de ellas será el sistema económico que se imponga en ese mundo que algún día llamarán globalizado. Cuando todo parezca unido estaremos al borde de la gran división. Y el último eslabón de la esperanza, en el mundo moderno, se situará en la miseria subterránea. Será el mayor examen de conciencia que hará el hombre moderno. Cuando termine de recorrer todos los escalones de la miseria, el corazón empezará a hablar. La pasión se unificará con el intelecto y la formación. El amor recuperará la historia que construyó desde la alegría del éxito y el dolor de la miseria. Todos compartirán y nadie competirá. Las las miradas confluirán en un solo idioma: el hablar con el corazón" (John Mc Harrison - "Barbarie y Popularidad" - London - 1862)
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