_ Hermano, ya lo dije, "la aldea está globalizada", todo lo que pase por tu cabeza estará en mi cabeza_
_ ¿Y así con todos los seres humanos? _ pregunta, con miedo, el ex empresario.
_ Por supuesto_ responde el marciano del monitor_ ya que es la única manera de saber porqué los humanos son autodestructivos_
El starkenauta instala una pausa y se sienta frente al veintiocho pulgadas, con mirada totalizadora, típica del ex empresario ambicioso:
_ ¿Con el dominio de los pensamientos humanos vas a acabar con nuestras miserias?
_ Correcto
Esta palabra marciana le hace recordar al lenguaje empresario y sintético de sus ex compañeros de camaradas.
_ Es como leer todos los archivos del mundo con una lupa, así no van a terminar más.
_ No te creas, ya tenemos pistas firmes de lo que el ser humano es y hemos descubierto que el único modo de vencer a la humanidad es usar al máximo el libre albeldrío de los hombres, y desde allí apenas forzar las tentaciones, porque tras comprobar que el mayor enemigo del ser humano es el mismo hombre, no necesitamos más armamentos que el veneno como condimento de las codicias.
_ No me digás: vos estás ignorando la otra cara del libre albeldrío
_ Esa otra cara, amigo terrestre, es una minoría silenciosa llamada fraternidad o solidaridad. Nunca tuvo eco en la historia de ustedes, salvo en algunas excepciones, pero los dueños de las ambiciones no se llevan bien con esa minoría, salvo los llamados humanos no convencionales, creativos, críticos, rebeldes, periodistas, o como ustedes quieran llamarlo. En Marte abundan estos tipos de obstáculos con vida.
_ ¿Por qué llaman obstáculo a seres que impulsan la libertad desde la reflexión, siendo que la libertad es el arma de ustedes contra nosotros?
_ La libertad bajo la presión de las tentaciones, no sé si fui bien explícito.
_ Los humanos, con la filosofía, hemos analizado a fondo lo que es la libertad. No nos pueden subestimar tan así, don cabeza de goma derretida en el microondas.
_ ¿La filosofía? ¡no es más que un eufemismo para lavar la imagen moral de ustedes!
_ Entonces, ¿cuál es nuestra clave?
_ Las mujeres.
El starkenauta arrojó un cenizero al televisor, como forma elegante de mandar al marciano a la desembocadura de las cañerías cloacales. Dos patadas en la pared y una bocanada de bronca, con un estruendoso pedo, este último, para ver si el marciano se asustaba o al menos se tapaba los orificios de nariz de enchufe.
_¡Salud! ¡Los hombres piensan todo el día en las mujeres y las mujeres, en los hombres y así olvidan el porqué tienen que vivir juntos, si es que ese "porqué" se escribe junto por separado, es decir, "por qué" (¡pero qué dicee!) ¡Es la raíz de la autodestrucción!
El ex empresario la piensa dos veces y responde:
_ En parte es verdad, aunque podrías ser un poco más respetuoso, porque acabo de perder a mi mujer y mis hijas, pero...¿qué ganan con esto?
_ Ustedes no ganan nada. En esta eterna lucha de poderes, ustedes ya renunciaron hace rato, por abandonar la unidad como estrategia de poder universal, pero nosotros...¡aprovecharemos esa falta de unidad para llevarnos a todas las mujeres lindas de la Tierra! Aunque creo que podría ser una táctica riesgosa, porque si las mujeres abandonan la humanidad es posible que los hombres por fin se unan para no perder lo que más chichones cosquillosos le producen en el marote durante las noches. Bueno, chau, cambio y fuera.
El marciano desaparece de la pantalla.
_ ¡Pero quién cornos es este liposuccionado con manteca! ¡primero aniquila a la humanidad, le echa la culpa a nosotros de ello y después el culiao se la tira de moralista y casanova! ¡Todavía no nos damos cuenta de que somos unos paparulos! ¡si quieren poder, pues háganse cargo de Playboy y listo, che, no puede ser que al final hasta los marcianos estén calientes con las flores más bellas! ¡al final también son unos inmaduros afectivos, diría mi psicóloga, qué manga de reprimidos con antenitas!
Silencio cuasiplanetario. La Tierra, cuasiexterminada. Parecía la Argentina de la hiperinflación de Alfonsín. Sangre fría, para no pensar en caliente. La vieja experiencia de ser empresario parece tomarlo de vuelta, porque después de todo no está mal parar la pelota y poner en funcionamiento la experiencia y la razón. "Creí haber tomado el licor del olvido _piensa el starkenauta_pero de nada sirve negociar en forma animal". Detiene la vista y sus ojos se diluyen en una Sagrada Biblia. Allí se siente absolutamente comprendido. Cuenta las hojas livianas de ese pesado texto con la misma velocidad de la máquina contadora de dinero, aunque ningún corazón está preparado para leer tan rápido. "Aquí no hay fórmulas ni estrategias de negociación, pues ¿cómo vivían los cristianos inversores? ¡aquí no dice nada!" (aclaremos que se le pasó por alto la primera parte de Hechos de los Apóstoles, donde explica qué hacían con el dinero los primeros cristianos.
No tiene tiempo para recorrer las heridas intransitables de su alma. Directamente no puede caminar en su alma. La bronca espumosa de la cerveza sanguínea rebalsa sus ojos, muy morados y ciegos de obsesión. La presión sube y ese maldito veneno revienta su cabeza.
_ ¡Ese tipo era el famoso Patrón de las Ofertas! ¡lo tengo que agarrar! ¡lo tengo que destrozar!
La conciencia le ataca por el lado ciego del rugby cuando recuerda el mensaje de amar a los enemigos. Evade esta respuesta del alma mediante un puntapié passareliano en la biblioteca del escritorio de su casa. Caen diez libros y un folleto: la publicación de un grupo de agustinos tercermundistas, en donde afirman que el mundo vive en un capitalismo salvaje, salvaje y muy salvaje.
Capitalismo salvaje. Capital: Tokio. Antes de que salga el sol, se levanta el ataúd de cinco estrellas en donde un ponja vive. Traje limpio y cosido hasta el último centímetro del cogote. Ningún animal en la vereda de fibra óptica, porque hay tanta saturación de información que necesita desplazarse en canales más amplios, como la vía urbana. Un millón de japoneses en un Metro de doscientos metros. Subterráneo. Trozos de carne picada que se alistan en la máquina ruidosa de la rutina. Fetas de salamines humanos, empaquetados, en el subte: uno, dos, mil y trescientos mil vagones a lo largo de la jornada, circulando más rápido que la luna sobre la Tierra. Correr. Mujeres con anteojos de gatúbelas, intelectuales en la matemáticas y el marketing, con sus corazones y fantasías depositadas en un seguro de vida. La vida es el trabajo y el trabajo es la persecución de la dinámica. Comida plástica, la dinámica de los tableros digitales con la información del mercado bursátil de Nueva York y Tokio al instante, o al tiro, como dijo más de una vez un chileno, vendedor de frutas artificiales, con alta dosis de vitaminas y minerales. Cabeceras platinadas a la europea. Aire acondicionado. Gestos de saludos sólo para entendidos de la buena imagen. Horas extras. Subterráneo continuo y repleto de estrés, persiguiendo al sol que tiene como destino único el Occidente. Jamás lo alcanza. Occidente se lleva los sueños de Oriente, aunque este último se queda con buena parte de la recaudación, según dicen. Oriente se queda sin alma. El oro, un regalo consuelo. Aunque parezca elegante y platinado, cada corbata obligaoria es un estímulo al salvajismo. Salvajismo intelectual. Salvajismo Capital.
_ Hy, hy, do you take me with Chuan Yo Get Do Kremau, for Toyota Sistem Inc, cachai uón?
_ Ey, kuta keta llama fopa miudl ñoro alskdkkjs sofa iago milda mundo kucinao dt ta shajka a zulu
_ ¡Debes venir hacia aquí: el jefe de los enemigos está en la ciudad de la furia!
_ Jefe Mal Dito tar en Internet, cuiao
_¡Pero no, japonés choto, lo sintonizé en el televisor de casa: tu ya sabes dónde sólo atiende nuestro Creador!
_ ¿Y Buda?
_ Si es en Budapest, andá a buscarlo vos, pero te necesito ya acá
_ Yo viajar en Internet
_ Bueno, ahora conecto el modem y la impresora. Traete algunas instrucciones útiles para conquistar a un Patrón de Ofertas. Estamos ante el negocio más importante de la historia de la humanidad.
El ex empresario, pero ahora empresario, escribe en la pantalla el correo yogurt.descremao@chinchung.com
_ Ahora seremos dos contra estos marcianos reprimidos y criminales.
Problema: la impresora no tenía papel. Además, por más que el ponja no tuviera la estatura de un basquetbolista, igual requería una hoja oficio, ya que con un A4 saldría todo el cuerpo menos la cabeza, es decir, la parte más inteligente de su compañero de batalla. El starkenauta advirtió tarde este problema porque la máquina ya estaba imprimiendo sobre el cabezal de goma. En tanto, el japonés andaba retorciéndose en toda la impresora:
_ ¡Crash pluak grudodiaipon struakcroassijc lañññdelfajansieohe!
_Callate que ya meto el papel. Si no fueras tan pipón entrarías en hoja formato carta
De apurado metió una res de doscientas hojas A4, por lo que el japonés salió impreso por partes y de manera repetida.
_ ¡Oh, no, tengo ponjas hasta en el agujero de mi c..!
La impresora, no sé por qué cornos, decide imprimir toda la res y cada papel es el 80% de un japonés. Así, los últimos japoneses salían más pálidos, por culpa de los restos de tinta de la máquina. Los ruidos de exclamación de cada ser impreso empiezan a atormentar al starkenauta y apenas descargó su furia con las siguientes palabras:
_ ¡La reputación de la imagen que lo parió, por qué no se me ocurrió imprimir con papel higiénico, así a todos los puedo tirar al inodoro, para no decir a la m.!
Uno de los impresos, por cierto clonado, aparece con una computadora portátil -lo que implicó imprimir media hoja más. Abre la pantalla y escribe con símbolos orientales, aprienta un botón traductor y se lo muestra al starkenauta. El texto decía lo siguiente:
"Usted ser jefe y nosotros obedecer. Escribid vuesta orden y nosotros ejecutarla. Luego abonar servicios en euros".
Un escalofrío de vergüenza hiere el orgullo del starkenauta. Entiende que el marciano le había pifiado cuando aseguró que la libertad no tenía márgenes para la solidaridad y las buenas acciones.
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